miércoles, noviembre 22, 2006

Primera piedra.

Las 3 y 15 en la madrugada.

Mi primer trabajo remunerado como actriz. Debut en el Teatro más bonito de mi ciudad (antigua).
[...al final todo queda en casa...]
Obra de Woody Allen, fea, sí; mediocre en cierto modo, pero de Woody Allen al fin y al cabo.



Y de repente, la primera de mis decisiones profesionales que tomar: ¿volverme durante un trimestre para allá para comenzar a trabajar en serio en el teatro (podría ser una de las '3 hermanas' de Chéjov!) o seguir mi formación en todos los sentidos como estoy haciendo a diario en MI ciudad (la actual)?

Respuesta: INSOMNIO, ya ves.

Y es que no es fácil elegir!!! Ya lo he dicho hasta la saciedad, pero si cada decisión ahora más que nunca marca mi futuro... ¿estoy haciendo lo correcto quedándome aquí? ¿o debería darme esos tres meses de retorno para comenzar en lo que realmente deseo?
Serían demasiadas las cosas que dejaría de lado aquí: la vida que me estoy forjando, mi gente, mis momentos en soledad, mis momentos en compañía... mi aprendizaje más allá de las aulas... pero al fin y al cabo mi objetivo es ese, morir sintiéndome realizada con lo que he hecho en vida, y que es eso sino resprirar sobre los escenarios?

AAAARrrrrrGGGGgggghhhhhHHH!!!!!!

En esta generación de "mileuristas" (dicen para catalogarnos) que me toca vivir donde casi nadie trabaja de lo que desearía porque no podemos, porque no llegas a final de mes si no te prostituyes tras un mostrador tanto de un restaurante de comida rápida como en una bocatería o recepción con un (puto) sueldo de mierda de incluso menos de 6 euros la hora, me sale un posible trabajo bien pagado de lo que deseo y lo rechazo para seguir formándome, como el resto de jóvenes a los que nos engañan diciéndonos que cuanto más culto y más preparado estés mejor te va a ir todo... ¡QUÉ IMPOTENCIA!

Pero nadie hace(mos) nada. Seguimos sucumbiendo ante "lo que hay" porque o te montas al carro o te quedas descolgado...

CONCLUSIÓN: INSOMNIO, una tila y un par de vodkas con tónica para poder olvidar por unas horas entresueños que la vida no es tan fácil como parecía en los libro de Teo.

¡Qué duro "hacerse mayor" día a día! No. Mejor: ¡Qué duro ser consciente de que vas haciéndote más mayor día a día!
(Llevo un rato leyendo mis entradas desde que abrí este blog... y me doy cuenta de que ha sido una "auto-terapia de psicoanálisis" enorme! poco a poco he ido desubriendo mis problemas, mis 'miedos y soledades'... las verdades que a veces callo... ¡mi esencia!)

Escucho la banda sonora de Grandes Esperanzas.
¿Cuando me dormiré?

...

No sé porqué, pero estoy sonriendo... por lo menos ahí queda mi "primera piedra": una obra de Woody Allen...

Cry baby... ¡cry baby!

(Las 3 y media de la madrugada. Me voy al baño.
...Creo que ya comienzan a pesar mis pestañas...)

domingo, noviembre 19, 2006

uN pASEO pOR lAS ¿nUBES?

Llevo 24 horas metida en estas cuatro paredes. No aguanto más.
Me ducho. Me visto. Me abrigo bien la garganta para no recaer de nuevo y pasarme otras tantas horas entre sábanas mirando al techo mientras la vida pasa tras esos cristales que cierro para no ser vista desde la calle.
Me coloco bien la música en los oídos para abstraerme del ruido de la ciudad y salgo de casa. Dos cd's: Uno para desfogar mi adrenalina y andar más enérgicamente al ritmo de la música, una mezcla de temas de punk y rock de finales de los 70' a hace unos pocos años, y otro, por si acaso se me ocurre sentarme a pensar o escribir en un momento dado, de Jazz (últimamente Jamie Cullum pasa muchas horas conmigo en la habitación).
Bajo mi avenida eterna pero, como siempre, por las calles colindantes. Me desvío. Decido pasar el puente que cruza por encima de la castellana. Está anocheciendo. ¡Qué vistas más bonitas desde aquí! El cielo como rosáceo pero el aire frío. Me encanta que esté llegando el invierno. Veo el edificio del 'ABC' que ahora es un centro comercial y me indica dos cosas: que me estoy adentrando en la parte noble de la ciudad y que entre la nobleza la Navidad ya ha llegado (antes incluso que al Corte Inglés!).
Serrano. Calle Serrano. Veo un "banco privado" (me pregunto en ese momento cual será la diferencia... ¿Que no dependen del Banco Central? ¿Qué es como guardar el dinero en un colchón pero que en vez de tenerlo en tu casa te lo guardan ahí en un colchón enorme con forma de caja fuerte?) La economía no es lo mío, de manera que sigo. Serrano decía. Veo que en un edificio de oficinas de la acera de la derecha hay luces. Es Domingo, pero el edificio tiene luces de oficina

encendidas. Entonces me imagino la típica vida de los yuppies que trabajen ahí, con la mítica foto de familia sobre el escritorio y un teléfono por el que hablar con ellos, con su mujer, poniéndoles excusas de trabajo para no ir a cenar mientras la compañera de enfrente le hace un guiño y piensa en el traje que se pondrá en la cita de esa noche. Ese edificio de finales de los ochenta cuando el deseo de ganar dinero y ser el mayor empresario del momento invadían las perspectivas de vida de millones y millones de alienados capitalistas haciendo que su vida fuese igual a su trabajo (pero qué edificios más modernos tenían...¡qué ventanales formando la pared que daba a la calle! Sí hijos míos. Una jaula de cristal... pobrecitos).
El caso es que sigo caminando porque tengo muy claro dónde quiero perderme hoy.

Escaparates. Lujo. Ostentación. Botas de piel de 2.200 euros, sombrerea de 3.500, chaquetas de cuero de casi 6.000. Gucci, Chanel, Cartier, Prada, Armani... Dejo mi aliento pegado a estos cristales alucinando como siempre que he pasado por aquí. Se crea la lucha interna que siempre tiene el ser humano: ¡con ese traje podríamos conseguir el agua necesaria de cualquier país de Africa! pero qué cosa poder vestirlo en alguna ocasión especial... algún día...

Me cruzo con matrimonios secos que huelen a perfumes caros por la calle. Una mujer no puede ni sonreír de lo que le pesa el maquillaje de su cara. Imagino sus casas y no sé por qué sobre todo sus cuartos de baño, su despertar en una mañana de fin de semana como éste. Cómo se levantaran de su cama color crema, ordenada, cara y limpia (pero tan aburrida...) y se dirigirán al baño, primero él afeitándose con esmero, dándose el 'afterseive' con un gran espejo que cubra toda la pared sobre la encimera de marmol (de tonos crema también), se secará el pelo y después, mientras ella todavía holgazanea en su enorme cama, se vestirá de punta en blanco y saldrá a comprar su ABC. Mucho silencio. Mucha paz. No hay por qué preocuparse, la vida está resuelta. "La empresa va bien cariño, puedes seguir tomándote tu café con bollo de media tarde con Mamen y Cova en la cafetería más entrañable de la zona."


Y empieza mi desasosiego. ¿Será ese mi futuro? Todo para ellos va bien. Pueden viajar incluso y vivir cómodamente... ¡Pero yo realmente no puedo soportar una vida así! No quiero. ¡No quiero vivir porque sí, porque hay que matar el tiempo que nos queda hasta que se acabe para siempre! No sería más feliz dentro de todos aquellos vestidos que lucir en los restaurantes más caros de la ciudad si mi vida es tan aburrida y seca como la piel de estas mujeres estiradas y untadas en ungünetos antiedad que me cruzo.

¿Qué será de mí mañana?

Porque es ahora cuando estoy marcando ese futuro que algún día llegará... y no sé cómo hacer para que sea la vida que deseo, para conseguir aprovechar mi existencia... en realidad ni siquiera sé qué vida quiero o me haría feliz.

Sigo caminando calle abajo. Llego a Goya. Las tiendas ya huelen a Navidad. Abundan el color rojo y las luces cálidas. Me acuerdo de mi casa, como siempre pasa cuando ves a la gente pasear en familia bajo sus abrigos y gorros.
Conforme voy acercándome a la Plaza de Colón el 'status' se va normalizando a mi alrededor. Ya no me siento un pulpo en un garaje.
Termino mi paseo de tres horas de huída de mi misma sentada en la barandilla de la parada de metro que da hacia la plaza con la descomunal bandera de España que plantaron allí años atrás. Junto a ella una enorme noria. Debajo, puestos de feria.

Tranquilidad pese a los coches... (ahora sí suena Jamie Cullum)
Sonrío.

Una estampa nacional muy simbólica,
Sí señor.


Bajo las escaleras del metro y desaparezco bajo la tierra.
Vuelta al mundo real, (a las compras en el 'Lidl'), a las calles estrechas y desordenadas con pequeñas tiendas y algún que otro bazar chino... a lo que hoy por hoy me llena a mí más.

Me voy a la filmoteca. Ya llego tarde y Greta Garbo no espera.

(P.D: Definitivamente Sansón no perdió la fuerza cuando le cortaron el pelo. No pudo evitar enamorarse de Dalila
y se hizo débil.
Eso fue)

Para empezar, diré que es el final.

sábado, noviembre 18, 2006

Mil pequeñas cosas (que olvido)

Estoy perdiendo la memoria y me da miedo. No sé por qué me pasa pero no puedo fijar en mi mente las ideas que me han pasado y he dicho "estas son buenas para ecribir sobre ellas", olvido los planes que he hecho de un día para otro o para toda la semana. Veo cosas y noticias que me interesan sobre una película, una exposición o simplemente lugar donde ir y luego no recuerdo qué cosas había visto y leído. Me aterroriza cuando pienso en decir algo y no sé si ya lo he hecho, con la triste consecuencia de que al final acabo contando lo mismo a la misma persona 7 veces...

¿Qué me está pasando? Tengo que apuntar mil cosas en la agenda pero es que incluso en ocasiones no recuerdo que podría apuntarlo!

Juro que estoy muy asustada.

Juro que tengo un 'overbooking' de ideas o pensamientos que bloquean tres cuartas partes de mi cerebro.

¿Me estoy volviendo tonta? ¿Es posible algún tipo de alzheimer juvenil o algo asi?

y en mi hipocondria habitual ya me pienso que esto es malo.

Al ponerme el nombre... ¿Creé mi propio destino de desmemoria?

Me elevo donde yo puedo ver/ lo que en vida no pude hacer

domingo, noviembre 12, 2006

Dios te salve San Bill, me he enamorado de un espetec


Propongo que santifiquen a Bill Gates: San Bill, patrón de las adicciones. Así al menos tendría a quien rezar por las noches para que cuide mi ordenador (cada uno se engancha a la droga que más le satisface, que pasa?)
Pero como no existe y no estoy puesta en lo del santoral y sus especialidades, no puedo rezar y así está mi pobre bicho enfermo si no es siempre, cada dos por tres y cada vez tarda más en recuperarse.

Con lo cual, abandono este cuadernillo de bitácora y después sólo puedo escribir de algunas cosas que todavía recuerdo.

Por ejemplo:


Me he enamorado. Sí. Pero creo que no es muy normal lo que me pasa. ¡Me enamoré de una persona por la manera en que cortaba el Espetec! Si si. Parece un chiste, o que lo digo por decir, pero es que ¡no lo vísteis!
Eran las 8 de la mañana más o menos de una noche en la que yo pretendía volver a casa a eso de las 3 sin gastarme apenas dinero porque 'no tocaba', pero varias llamadas de un amigo me insitían en dejar los pequeños locales que estaba descubriendo por el barrio de Lavapiés para unirme a ellos, pese a la lluvia que calaba hasta más adentro de los propios huesos (hasta esa sustancia que se comen los perros cuando les das las sobras de los banquetes en los días de guardar). Convencida porque había vuelto su amigo (él, que después de repente, sería el especialista del espetec) para pasarlo tan bien como cuando trasnochamos la última vez, llegué a la esquina de Montera con Gran Vía y comenzamos a andar hacia el primer local que pillásemos abierto y con buen ambiente. El caso es que bailamos y bailamos y nos reímos y hablamos toda la noche. De nuevo la música había hecho pasar las agujas del reloj más rápido de lo normal y cuando quise darme cuenta ya era casi de día. Incansable el amigo común entre el espeteccialista y yo quería seguir saltando en cualquier lugar donde no lloviera, pero nosotros, básicos e instintivos como los animales, sólo teníamos ganas de comer y dormir (dejemos la reproducción para otro momento, era demasiado tarde), así que fuimos a la casa donde ellos vivían esa noche.
Y fue ahí, mientras mi amigo y yo hablábamos bajito sentados en el sofá, donde pasó el milagro! (San Bill?). No sé si era la cocina roja americana de barra sin pared que daba hacia nosotros o la luz directa sobre la espalda masculina del tipo (las espaldas siempre serán mi punto debil), pero no podía retirar mi mirada de él, ¡de sus manos! ¡¡de cómo cortaba el espetec!!. Cogía el salchichón ese, la porra esa, con cuidado, quitaba el plástico y, con cuidado, cortaba las rodajas finas finas, como si no quisiera que nadie se puediera atragantar con el envoltorio blanco que da sabor pero se atraviesa en las gargantas. Con cuidado pero sin darle importancia, apenas sin mirar mientras hablaba con nosotros con ese deje gallego tan suave. Y de pronto yo me estaba imaginando cómo sería mi vida con él en aquella cocina americana roja que daba a ese salón con aquel sofá enorme donde yo hablaba embobada, tumbada, absorvida por el magnetismo ese que tienen los sofás cuando tienes mucho sueño. Imaginaba cómo cogería las rodajas de espetec y me las traería al sofá después para sentarse a mi lado y abrazarme y ver la tele bajita sin despertar a nuestros hijos hasta que se acabara ese plato que el había preparado en la cocina... Desperté de mi demencia post-juerga y me planteé que a lo mejor de lo que me había enamorado no era de él, ¡sino del salchichón que tenía entre las manos! Ante esta conclusión que me hizo espantarme de mí misma, decidí que ya era hora de dormir unas cuantas horas del tirón y dejar que "mañana sea otro día". Me despedí, saqué fuerzas de lo más profundo de mis huesos que ya estaban secos y volví a mi casa todavía en estado de shock.


Y es que, cuando cuento esta historia, no puedo evitar reírme y que la gente se ría de lo que cuento, pero es cierto y ahora me doy cuenta.


Me enamoré de un espetec.

Son cosas que pasan.

¡He vuelto!

Patience - Micah P. Hinson - Tu vida en 65'

lunes, octubre 30, 2006

Disertaciones sobre el suicidio un sábado a las cinco de la mañana en un autobús atestado

Volviendo a casa después de una salida nocturna improvisada conocí a un "gótico" (tribu urbana que, entre otras cosas, se diferencian por vestir de negro y llevar complementos y atuendos 'algo' siniestros) que me habló de la muerte.

Estaba esperando al infumable bus nocturno para volver a casa después de una noche con una hora fantasma más de baile, cuando se me acercó en la marquesina. Poco antes, bajando Gran Vía hacia la acera de enfrente del Museo de Chicote, donde pasa mi línea de transporte a esas horas, me había fijado en él. Estaba hablando con unas putas. Me sorprendió que los góticos también gozaran de los servicios del oficio eterno.


El caso es que empezó a hablar diciéndome que le llamaba la atención mi atuendo verde. "Paradójico", pensé. No me apetecía demasiado hablar, y le contesté seca "gracias", pero él parecía tener ganas de compañía, así que traté de rellenar mis minutos de espera con las palabras justas. Resultó que él cogía mi línea, así que me animé y me propuse rebatir todo aquello que me dijera, por diversión, para "provocarle" un poco.
Comenzó diciéndome que en el lugar de donde venía, el 'Dark Hole', había pasado inadvertido, que parecía que era invisible y que más vale que yo le hablaba porque ya se estaba empezando a pensar cosas raras (me vinieron a la cabeza las putas de antes, inevitablemente. Supuse que sólo era que necesitaba compañía) y directamente me clasificó a los góticos en 2 tipos: los que se creen que el mundo es una película de instituto norteamericano y los que piensan en el suicidio. "¿Y de cuáles eres tu?" pregunté. "De los que piensan en el suicidio". La conversación se animó. Clara estaba la pregunta 'por qué', y todo comenzó a girar sobre la metafísica. (¡Estaba realmente ingeniosa! no sé si sería inspiración divina o ese par de gintonics.)


- El momento de la muerte es el único momento en el que la gente se acuerda de tí, en el que eres tú el centro de todo -decía más o menos al principio.
- ¿Y es por eso que vistes así? ¿Para llamar la atención del mundo? ¿Tanto necesitas que se fijen en tí?
-No...
- Pero me acabas de decir que nadie te había mirado siquiera en ese lugar [...] ¿Por eso piensas en el suicidio?

Cuando se ponía nervioso hacía un pequeño ruidito mientras pensaba en forma de 'M' aguda y a la vez que se defendía movía su pelo (negro, largo y seco) con un ligero movimiento de cabeza hacia atrás. Para variar, comencé a hacerle mi "psicoanálisis" personal. Ese que hago siempre cuando hablo con alguien pensando en qué clase de traumas infantiles le llevaron a ser como es ahora.
Era una conversación totalmente pedante y me daba vergüenza cuando el chico de al lado nos miraba con una cara de entre asco y asombro, pero después me daba igual. Puede que fueran los crucifijos que el tipo llevaba colgados al cuello, pero no podía apartar mi atención de él.

El caso es que la conversación siguió, derivó, acabó hablando de la vida eterna, las religiones ¡y hasta Sartre! Ya cuando me empezó a decir cosas sobre el existencialismo que en realidad no decían nada como "Bueno, luego es complejo enfocarlo desde el existencialismo de Sartre, porque es algo que habla sobre la existencia, no?" "Tío, me estás diciendo de qué color era el caballo blanco de Santiago" no pude ocultar que, desde un punto de vista de fuera de nuestra conversación, aquello era ya disparatado y me hacía reír (como si yo supiera demasiado sobre Sartre como para rebatirle eso también... pero vaya, pude salir: creo que él sabía aún menos).

Llegué a mi parada. Ya eran más de las 5. ¡Qué ganas de meterme bajo el edredón! "Esta es mi parada". "La mía también".

Bajamos la calle. Me dijo que había empezado a estudiar teología. "Yo hago teatro", le dije, como si no hubiese servido de muestra mi interpretación de tocahuevos que había llevado a cabo durante todo el viaje.

Yo, "Yo vivo aquí". ¨
Él, "Yo ahí enfrente."

(...Perfecto...)

"A ver si volvemos a vernos, somos vecinos. Me ha gustado hablar contigo, chica."

Y la verdad es que, después de todo, no había estado tan mal hablar con él. Surrealista, pero a mi también me había resultado curiosa la situación.


No se tienen a menudo conversaciones así un sábado a las cinco de la mañana en un autobús atestado...

"In this cruel world where hearts are bound to turn to stone, where you are so alone..."



P.D: No me convenció. Me gusta demasiado la vida... igual por eso mi ropa esa noche era verde (chillón).

miércoles, octubre 25, 2006


El tiempo lo cura todo?

No voy a explicar qué me ha llevado estos días a ahogar entre las sábanas rojas e insomnes ese GRITO que tiraría a la mierda junto a mi sombrero, por pura rabia y desesperación, en cualquier descampado que encontrara a esas mismas horas de la madrugada en cualquier lugar del fin del mundo. Pero aún lo tengo aquí guardado, haciendo eco en mis adentros, y sólo espero que el tiempo lo disuelva porque pese más la verdad que toda la pantomima que la rodea (y que me quema).

Parece una frase sin sentido; una 'ida de olla' de una postadolescente en su etapa de crisis, pero es tan largo de explicar, de hacerlo entender, que simplemente callo el grito

y paso a otro tema (como puedo).

Ya tiene forma mi corto. ¡Ese corto que fue ocupando mis viajes en autobús camino de la bocatería las tardes de verano! Ya va cogiendo ritmo en mi ordenador poco a poco cada noche. Es más, ahora mismo debería estar en clase de "ciencias jurídicas" para ser una buena comunicadora en mi futuro (en serio????) y sin embargo tengo ilusión con este proyecto y me quedo en casa para seguir retocando detalles.
[ETERNO PERFECCIONISMO]
Seguramente sea otro pájaro más de mi cabeza. Otro proyecto que no llegue a un final... pero esta vez lo he cogido con ganas, con fuerza, ¡como cogí mis primeras clases de teatro el año pasado! y así me introduzco en los personajes por un rato y vivo sus vidas, recreo sus sensaciones, me enamoro de su energía...

(Hoy estoy poco comunicativa. Desde el punto de la mañana llevo regalando borderías, así que no me pidáis más...)

Qué fácil es soñar despierto en tu fantasía

cuando te cuesta dormir

...All of the stars are fading away
.

jueves, octubre 19, 2006

VOLVER

Hoy comenzaré con lo más frívolo que tengo por decir. Seré breve en cualquier caso.

Hoy retomé el cuadro que quise pintarle el verano de 2005 y que se pudrió durante todo el curso pasado en el fondo de mi armario

1- Sobre lo Cooltre

Me he inventado un término nuevo.
En realidad es un juego de palabras que me pareció 'cojonudo' el otro día, en una de mis horas de insomnio creativo a falta de ordenador.
A la vista de que esta temporada las tiendas del ciudadano de a pie, véase: Zara, Bershka, Stradivarius, Pull and Bear... abreviando: el emporio INDITEX y H&M, han optado por sacar una colección de moda 'retro ochentera y sesentera' (a elegir) similar a la vestimenta que defendían a toda costa hasta ahora el círculo de modernos de madrid, ellos, en su afan de ir a contracorriente en su aspecto físico (sí, ellos deben vestir siempre diferentes a la masa aunque por ello sus ropas y tocados sean de lo más antiestético) han recuperado las camisas de cuadros de franela, las chaquetas de chandal de táctel, los peinados estilo a la eterna presentadora del telediario de tve1 (Ana Blanco?) con su flequillo recto y corte angulado y las camisetas llenas de simbolitos smile del éxtasis (en honor al mítico Chimo Bayo, claro), fotos de la serie Sensación de Vivir o las Spice girls en su primera etapa. En definitiva: VUELVEN LOS NOVENTA?! (volverán también las cazadoras vaqueras con borreguito en el interior y las solapas?)
Y es entonces cuando a mi se me ocurre denominar a esta moda 'cooltre': porque ellos son lo más cool (lo más guay) de la actual "movida nocturna madrileña". Ellos van por libre y se diferencian y alían, cual tribu urbana, por sus ropas ¡porque ellos lo valen! Pero a la vez es una estética realmente cutre. Que fue fea en su día y lo sigue siendo hoy. Que para gustos los colores, está claro, y que lo 'popero' ya no mola tanto en el "cogollo" de Malasaña. Por eso es cooltre, porque en realidad ellos ya están de vuelta de lo que el resto comenzamos a comprar ahora en las tiendas y quién sabe, quizá marquen tendencia en un futuro no muy lejano (¿quién abogaba hace unos años por la vuelta de los pantalones pitillo??) pero aun así no deja de ser ropa CUTRE y bastante fea.


supongo que no se lo regalé finalmente porque mi propia autocrítica fue anterior a la que iba a hacer él, estaba claro, así que las ganas por acabarlo fueron disminuyendo hasta morir.


2- Vuelvo a mi rutina.

Ya volvieron las clases de teatro. Este año haremos algunos monólogos... y yo como siempre con miedo a bloquearme antes de empezar. "Ja! este año no", me digo a mi misma. Este año estoy intentando ser fuerte a pesar de mi fragilidad. Miro todo desde otro prisma y ¡qué cosa es la vida! ahora soy yo la que trato de ayudar a quienes se están ahogando en la gota de lluvia donde de vez en cuando chapoteo yo y que el año pasado a punto estuvo de ahogarme.
Llueve y en mi ventana apenas entra luz. Han colocado una red en el andamio que no me deja ver si hace frío o calor, de manera que a veces salgo a correr y sólo soy consciente de que llueve cuando ya estoy fuera. Otras veces me equivoco con la cantidad de ropa que ponerme para salir y parezco una cebolla bajo el sol del mediodía.
En la universidad las cosas no cambian, pero al menos este año nos hablan algo de arte y me encanta. Los temas que tocamos (sobre el arte contemporáneo) siempre fueron mis favoritos y casi todo lo conozco ya, pero no me importa... por fin hablan de la existencia del arte en esta carrea donde nos siguen metiendo con calzador y por el culo 'derecho' o 'empresas'.
Y después están los fines de semana y, quién dice que no, también existe la semana para soltar la adrenalina de la que me alimento. Salir y bailar. Salir y reir. Salir y recordar momentos vividos para vivir otros que el próximo viernes recordaremos.
Vivir.


El cuadro no está terminado. No sé que haré con él al final... supongo que guardarlo en el fondo del armario un año más. 'Casablanca' no caduca.
Era Casablanca. No Titanic ni Gladiator, sino Ca-sa-blan-ca


3- Epílogo (porque quda mucho que decir y tengo sueño.)

Crece el odio a la hipocresía en mí. Me inunda la bilis que me crea la falsedad.
Ayer volví a reunirme con viejas amistades. Hay muchas cosas por hablar y creo que nunca es tarde, ya lo dije en Junio antes de que este eterno verano fuese a comenzar, pero lo que no se puede pretender es hacer como que no hubiera pasado nada. Un par de cañas y todo solucionado? No. Las cosas se hablan y todo puede perdonarse y tener arreglo, pero no olvidar. Olvidar es imposible.
No es rencor, realmente es más una herida grande que duele, que cicatrizará ¡por supuesto! pero que se hizo con mentiras y falsedades... y eso es veneno.

Por otro lado, el domingo volví al microcosmos del pueblo materno: ese lugar donde la laca utilizada para sujetar el tocado de sus habitantes femeninas está a punto de crear un nuevo agujero en la capa de ozono por su exceso de uso. ¡Fui a misa! y... una experiencia que mereció la pena revivir. ¡Tanto que contar de esos 30 minutos de salvación de las almas!... pero ya lo escribiré en otro momento. Hoy estoy cansada...
y mañana me toca salir a actuar a mi.



Pensaba terminarlo con una frase bajo la letra de la canción que emulase la mítica de los amantes, y supongo que el próximo día que me ponga a ello (quién sabe cuánto tiempo pasará hasta entonces) allí aparecerá.
¡Qué inutil pintar un cuadro para esconderlo en un armario!
... Pero algún día cambiaré
Algun día
Paso a paso
Despacito

En fin, siempre nos quedará Madrid...

miércoles, octubre 11, 2006

Big Bang

.
.


Mi ordenador éstá roto.
Y hay mucha información acumulada
que va a estallar...
En cuanto pueda escribir aquí de nuevo,
si no se me olvida antes...
Miedo
!!!

lunes, octubre 02, 2006

El pisito



Mirando por la ventana veo el caminar de las personas que se alejan ajenas a nuestra indiscrección. Sólo los niños reciben las energías que lanzamos sin querer las personas con nuestra presencia y se quedan mirando hacia abajo absortos.
Cuando todo está callado el mundo vibra con el traqueteo suave del metro, poco más abajo que nosotras.
La luz escasea bajo el polvo de los andamios y duelen las pupilan en su retroceso al salir a la calle y ver el sol. Los blancos hieren más que un spray antipersona. Las gafas oscuras se convierten ahora en un elemento indispensable de tu bolso.
Dos obreros rusos se gritan y escupen insultos en el patio interno que se oyen por encima de la rotación del mortero del cemento. Dos viejos dicuten sobre cómo era antes el metro a las diez de la mañana de un día de pocas horas de sueño asomando sus tres rodillas a nuestras ventanas.

Colocada por el olor de la pintura negra que cubre por fin el feo zapatero y el spray rojo con el que he mejorado la estantería que moría aquel día en aquel contenedor, los martilleos de mi compañera en la habitación de al lado siguen en mi cabeza el ritmo de la alegre música que he utilizado para terminar el proyecto de 'bricomanía' que me había propuesto. Ahora sólo falta ordenar. Hoy hasta las ARAÑAS que ayer maté con mis chillidos parecen mascotas inofensivas que dejar subir a mis sábanas.


Y las esperanzas que están puestas en cada uno de mis movimientos desde que llegamos aquí... será eso lo que me hace ver todo lo que aquí me rodea ahora como mejor de lo que quizá a finales de curso sea.

De los demás temas que me afectan... salto sobre ellos con una zancada eterna para tratar de enterrarlos bajo kilos de ceguera e ilusión momentánea:
[Lo siento corazón, creo que es mejor no vernos en un tiempo, (lo necesito porque... después es peor) y hacer ahora sólo caso a mi cabeza. No por eso te me declares en huelga... que me muero!]

It's oh so quiet

domingo, septiembre 24, 2006

Permite que te invite a la despedida

Detrás de toda buena canción hay una gran historia, eso es lo que hace que recordemos algunas letras y que vengan a nuestra memoria en los momentos en los que expresan mejor que las palabras lo que sentimos o queremos decir.

Hacía ya dos años que no estaba en el norte por estas fechas, y había olvidado lo deprimente que era siempre el comienzo de curso: Llueve. No para de llover. Abres las ventanas y ves que el cielo está bajo, que casi puedes tocarlo desde las azoteas de los edificios, y el día comienza pesando sobre tus hombros. Recuperas discos que escuchas sin hablar (no es un buen día para tener una extensa conversación) y al sentir que necesitas aire, que tienes que desfogar todos tus nervios y los recuerdos que te han traído esas canciones, sales a correr para intentar despejar la cabeza, pero pesa más que de normal y sólo te apetece que pase el día en tu casa sin hacer nada porque nada te apetece.
Así eran mis domingos de otoño, ahora los recuerdo (esos domingos que me impulsaban a irme...) y al día siguiente encima el instituto. ¡Madre mía! se me hace raro esta sensación. ¡Parece que no me haya ido nunca!

Quizá haya sido tan opaco este día ( sí, porque es opaco: las nubes ni siquiera dejan pasar la luz y todo está oscuro y grisáceo) porque ha sido el último día de verano y han llegado las últimas despedidas...
Me da pena.

Algunas se fueron ya semanas atrás (y ahora sólo tengo sus palabras plasmadas en la pantalla de mi ordenador junto a un monigote verde que me avisa en naranja de que la conversación sigue en pie);

Otras partían ayer hacia una nueva etapa donde yo ya quedaré al margen de su vida (en cierto modo) porque aunque estemos cerca ya no será lo mismo: tiene en quien apoyarse 24 horas...

Y otras huirán mañana.

Mañana se acabará este verano donde no había una si no 'habíamos' dos. No sé, quizá han sido demasiadas horas juntas, demasiadas confianzas compartidas, demasiadas tardes aburridas mirando coches desde un banco o mirando a la nada tiradas en una hierba sin hablar siquiera.

Dependencia mutua para matar estas tardes de verano [tanta que ni siquiera podíamos "ligar" si no era dos para dos! (y de ahí el resultado...)] y una complicidad que me da muchísima pena perder ahora... y que voy a echar de menos.

Y también aquellos otros amigos que volveré a dejar de ver en meses y que recuperaré de nuevo en fiestas de guardar. Adiós a mis abuelas, adiós a este pueblo y adiós a este tiempo gris.

Y sé que volveré y me alegraré de ver que aquí, como siempre, el tiempo sigue sin pasar, porque así tampoco me pierdo demasiado de lo que sucede en esta otra dimensión.
Y me apuesto el cuello a que nosotras, unidas por un gran cordón, sabemos que aunque ya no haya ni siquiera llamadas de teléfono, estamos ahí.

Pero es este día gris que me hace recordar que ya ha pasado lento el verano y que mañana finalmente me quedo aquí sola (con las nubes y la lluvia que no me dejan ni de noche) haciendo maletas de cuenta atrás para empezar una nueva etapa en la gran ciudad: como hace dos años pero hoy con la ilusión diferente del que ya conoce el terreno y quiere explorarlo en profundidad y con nuevos ojos; con el nerviosismo de querer descubrir todo lo que sea posible cada segundo del día y aprender de todo ello... y acostarte satisfecha de que sabes algo nuevo, de que no te has quedado en el mismo escalón que ayer.

...

Me da mucha pena dejar estas vacaciones tan raras por excesivamente normales.


Me da pena no volver a ver a mi "Mrs." Hyde cada día viniéndome a buscar a casa.

Me da pena dejar las historias inacabadas, sin conocer el final porque me voy.


Pero ya en Madrid está todo en orden. Ya afronto la realidad desde el presente


"Y allá voy".

"Y al final quiero verte de nuevo contenta, sigue dando vueltas si aguantas de pie"

sábado, septiembre 16, 2006

mercado negro

Quieres la China? Yo te vendo la China si tu la quieres y te la vendo, es más, con emperador, muralla y millón y medio de chinos. Incluso añado unos cuantos japoneses para que se mezcle la raza y tal que los niños salen más monos.
Que qué me das a cambio? La verdad es que con un abrazo o un poco de conversación yo me conformo si tu quieres ¡y no me tomes por loca!. Yo te doy lo que tu quieras, sólo tienes que pedir por esa boquita tan bien hecha. Igualita igualita a los labios de Brad Pitt te lo digo en serio, que el otro día anduvo por aquí pidiéndome el norte del Nepal y se lo vendí, ¡mira tú!, aunque a él también le interesaba la China mucho. Es lo que tenéis los hombres con clase, que os van los mismos caprichos. Si es que... se os distingue a la legua. Yo tengo mucho ojo para eso.

Pues eso, que yo ayer vendía la China, el Nepal y Mozambique. Era Celestina y La Pantoja, era Blanca o de color. Daba igual si con eso conseguía reírme a carcajadas.

[ Un día de esos en los que tienes el don de la palabra, que viene desde el cielo y te permite engatusar a todo lo que te rodea ]
(más que todo porque, en el mercado negro, los negocios son así).

Amen.

Don't try to understand me...

jueves, agosto 31, 2006

Pongamos que hablo de Madrid I

1.GRAN VÍA

Recuerdo cuando todavía creía que la Gran Vía madrileña era el Broadway español. En realidad lo imaginaba como una mezcla entre un lugar lleno de estrellas y cantidad de putas en portales recónditos y grises repletos de yonkis tirados en ellos, y me fascinaba la imagen. Mi padre me había dicho que era allí, en esa zona de vagos y maleantes, donde vivían los artistas como Joaquín Sabina o Santiago Segura ¡y qué me parecía a mí todo aquello!

La primera vez que vine, con uso de razón, a Madrid, nos escapamos las amigas a esta calle mirando hacia arriba en todo momento. Boquiabiertas la recorrimos alucinando con la altura de los edificios, su majestuosidad, las esculturas que los coronaban y la cantidad de cines y cines y cines que había y teatros y tiendas y carteles enormes cubriendo andamios. Yo lo único que no quería era que se perdiera la magia que desprendía por mucho que fuera a pasar por allí cientos de veces en el futuro.
No ví ni un famoso ni una puta.

Casi cuatro años después de aquella experiencia, me alojo estos días junto a ella.

Nada más salir del metro en Plaza España con la maleta (llena de jerseys inútiles que una chica norteña mete 'porsiacaso' en su equipaje olvidándose de que no en todas partes el verano, por llamarlo de alguna manera, es una mierda) respiré el olor idéntico que había dejado aquí en Junio. ¿Sabeis a que me refiero? Siempre sucede que cada lugar o situación o época que has vivido la has percibido por todos tus sentidos sin apenas darte cuenta de que no sólo actúan ojos y oído, y de repente, un día sin venir a cuento, aparece aquel olor que habías olvidado y que te trae muchísimas imágenes y emociones a la memoria... y es un momento fantástico que te hace sonreír (casi siempre) por ver con nostalgia cómo pasa el tiempo.
Cogí mi maleta y decidí subir por Gran Vía con ella:
No podía ser una entrada más triunfal para mi regreso a Madrid.

2. EL COMIENZO DE 'MI VIDA ADULTA': EL SUPERMERCADO; LA GENTE; GRAN VIA.
Me harto así mismo de las chicas andando por ésta mirando los escaparates y bebiendo café o 'frapuccinos' del Starbucks, totalmente manipuladas por ese arma de destrucción masiva visual en el que seguramente acabe trabajando de alguna manera u otra yo...
Y claro, una cosa es amar la Gran Vía y otra bajar su estatus al nivel de 'calle', así que al volver del Día

[
Día: definición:
1.Supermercado donde no te regalan la comida porque entonces sería como ir a un comedor de la beneficiencia y la gente de bien se negaría a dejarse caer por allí.
2.Lugar donde en vez de pesarte la fruta que compras, te la machacan contra el peso y te la lanzan a mala hostia contra el final de la cinta que ha llegado ya hasta la máquina lectora de códigos de barras, tras la cual una mujer (que puede ser a/española con muy mal leche o b/sudamericana que se toma la vida con excesiva calma) te mirará siempre con cara de pocos amigos o no se enterará de lo que hace demasiado, te pedirá la tarjeta cliente con voz automatizada y te exigirá los 2 céntimos que te faltan para completar el precio de tu compra de 12'03€.
3.Paraíso estudiantil y post-jubilación para poder llegar a fin de mes sin dejar de comer ni asearse un sólo día (de ahí su nombre... quizá)
]

cargada de papel higiénico decidí esquivarla por la calle paralela, pues subir por ella cruzándome con las faldas de vuelo y tacones de varios centímetros camuflando famélicos cuerpos escudados tras enormes gafas de sol sujetando esos vasos de Starbucks y pasar junto a las bombillas siempre encendidas de los musicales de moda, era perder encanto. Y no, por ahí no pasé.

En esta jungla humana que habita una ciudad tan grande y cosmopolita (y que estoy analizando en mis viajes en busca de pisos y algo de lechuga y pechuga de pollo) hay otros personajes que me absorven del mundo. Personas que hacen que no pueda dejar de mirarlas. Además de las ya dichas (siempre mujeres equiparables en masculino al hombre metrosexual que tan poco me atrae) están las viejitas muy viejas que he conocido sólo aquí.

Sí, aquí, porque claro, yo estaba acostumbrada a las abuelas de pueblo curtidas, envueltas en laca y con sombras azules en los párpados cuando van a misa que quedan todas las tardes para jugar a las cartas o al bingo o a las otras, a las abuelas de ciudad 'menor' que van siempre muy arregladas y copan todas las terrazas de verano`para comerse su chocolate o su helado de mantecado con lo que les dan los pisos que realquilan y la jubilación, pero nunca había visto a una anciana de una gran ciudad, y me impresionan. Muchísimo. Siempre.
Son mujeres que van como encogidas, tanto que algunas tienen una joroba mayor que su consumido cuerpo. No se arreglan nada y son delgaditas y parece que están malnutridas. Llevan el pelo sin teñir y la laca es un lujo para sus escasos ingresos. Parece que están desconcertadas con todo el ruido que les rodea, con el ritmo que lleva el centro donde viven. Tienen monederos de los de 'click' y andan despacito. No sé si saldrán de casa demasiado, pero siempre que me cruzo con alguna de ellas (casi siempre en los entornos de algún supermercado descuento de estos) me producen una 'infinita tristeza'.
Eso sí, hay otras muchas algo más jóvenes que se creen que por haber vivido más tienen derecho a pasar por encima de todo y todos y tienen cara de mala hostia continua, y se enfadan porque tú sigues siendo joven y guapa y ellas ya no lo serán nunca más. (En el sector masculino estas últimas suelen ser hombres con bigotillo cortado a tijera que echan la culpa de todo, hasta de que no se televise un partido de futbol, a los socialistashijosdeputa). Son lo que viene a llamarse coloquialmente 'putos-viejos'.

Pero lo peor, las que más odio de entre todas las mujeres, son las cuarentonas amargadas que hay en todas las ciudades pueblos y calles del mundo, lo que pasa que te empiezas a dar cuenta de que existen cuando eres tu el blanco de sus iras. Son la generación anterior a esas 'putasviejas' que antes he nombrado: Inaguantables, feas, amargadas, malfolladas y reprimidas. Infelices de no haber conseguido en la vida lo que querían pretenden que las personas jóvenes no disfruten porque ellas no pudieron. Son las típicas mujeres que no dejan que nadie se les cuele en ningún lado, que defienden sus cupones de oferta del 10% de desuento en una lata de cocacola con uñas y dientes, que protestan en el metro si con tu bolso les esás tocando un poco la pierna, que llaman a la policía en cuanto ven entrar a más de dos personas en tu piso 'por si acaso' (Que en su día a día habitan en la limpieza de sus casas adictas a la vida de las Pantojas de pacotilla que salen en la caja tonta). Te odian cuanto más mona y segura te ven en tus veinte años y te miran de arriba a abajo cuando te cruzas con ellas en la sección de congelados.

etc.

Me estoy cansando de escribir.
Bonito final cortante para un capítulo infinito...
Como en el cine, continuará.

Me voy a dar un paseo.

Subiré la Gran Vía.

P.D: volví a vivir la noche madrileña que tanto anhelaba este verano... SIN COMENTARIOS!

Mítica movida de esta mítica ciudad: 'A quién le importa lo que yo haga? A quién le importa lo que yo diga? (Yo soy así y así seguiré...)'

jueves, agosto 24, 2006

brainstorming, caos, etc

Segunda etapa del año:

fin del verano.
fin del manejo de bandeja, los bocadillos y las cañas mal tiradas.
(fin de algunas invitaciones sin que la jefa mirase)


Vuelta a Madrid.

Este año, prometo, todo va a ser diferente. No va a haber más noches en las que me acueste pensando en lo que quiero hacer y no hago, en las que mi cabeza esté tan aturdida por los minutos del día que he tenido libres que ya no reconozca qué es el relax.

¡Lo he decidido en estos meses anodinos que han pasado en un vuelo bajo y pesado!
En este verano pasado por agua donde la mayor alegría era salir y visitar las fiestas más cercanas en furgoneta o autobús para luego recordar y rellenar las lagunas de la noche; en estas vacaciones de tránsito donde hemos vuelto atrás en el tiempo y recordado (representado, más bien) nuestros años adolescentes por puro aburrimiento; en estas tardes de bicicleta, tardes fotografiadas, escritas, tumbadas y llenas de "apoplejía estival"... he vuelto a cargar las pilas necesarias para lo que viene en dos días. Para lo que quiero de nuevo comenzar en la 'ciudad sin límites' que tantos años esperé disfrutar... (en mi ciudad?)

Y ya de nuevo la cuenta atrás!!!

Ya ves, decía, lo que ha sido este verano: colgada todo el santo día del puñetero teléfono móvil para ni siquiera dar señales de vida a mis compañeros de clase! [Incluso llevé a arreglar el maxifashion-telephone ese que conseguí en ese "ofertón" de movistar (maldita la hora...)!!], cogiendo el coche para ir a cualquier lugar disfrutando de mi música mientras el aire entraba por la ventanilla (básicamente para no morir cual 'pollo a'last' cuando uno no tiene aire acondicionado y tiene que esforzarse con la dirección resistida)... ir a 'currar' todos los días y volver a sentarme en un banco y comer pipas y mirar coches, gente y parejas pasar...¡Dios! una semana más y me convierto en otro parásito más de este pueblo en decadencia!!!!

Más vale que me salvan "mis arpis" a las cuales, a su vez, las salvo yo también.
Mis arpis y algunas nuevas generaciones que pervertir...

Sin mucho más que decir me despido.

Quizá tarde en volver, no lo sé. Lo que tarde en buscar un lugar donde caerme muerta...
EN MADRID.

P.D: por cierto, ¡que débiles somos a la belleza!


Y-control, Y-control you walk, walk, walk, walk, walk my winners out of control, out of control you walk, walk, walk, walk, walk my winner

martes, agosto 15, 2006

El equilibrio es imposible

No recuerdo bien quien era quien decía esta frase en un disco o canción, pero qué razón tenía.

La cuerda que se estira demasiado y se rompe impulsándonos a los dos extremos al infinito contrario al de la otra persona.

De una amistad que cada día crecía más, al descontrol de los instintos animales culminó en un mordisco en mi mejilla, que ahora está morada.

De un verano de ensueño sola en casa, haciendo mi vida y creyendo aprovechar el tiempo, a la soledad más desoladora que te hace esquivar cada uno de los minutos que podrías estar viendo una película, leyendo (o bailando)... y echar de menos a tu familia ya.

Del amor que de tanto estirarlo ya no tiene ahora cuerda que lo amarre...


Y es que el equilibrio es imposible.

Hoy breve.
Hoy vuelve mi familia.
Hoy comienza la recta final de este verano y de este "agosto esquimal", como decía otra canción.

sábado, agosto 12, 2006

retro-fiesta retro-cediendo

Recuperamos amistades del pasado, batallitas de adolescentes y juegos de niños.

Empezó de una improvisada reunión en una aburrida tarde de martes de un verano frío y soso, gracias a unos melocotones que ya maduraban demasiado y sólo servían para hacer con ellos un cóctel explosivo de alcohol dulce.

Juntamos y recaudamos todos el poco 'stock' de destilados que sobraba del mueble-bar familiar, lo juntamos con música, palabras y ganas de hablar después de tanto tiempo.

Así sólo pudo ser una noche tan larga que pasó como una sobremesa familiar.

Las dos de la mañana... la complicidad con mis Arpis,

Ya eran las 3 y media... los cotilleos de las que todavía viven aquí todos los días del año,
Todavía las 4... la visita de algún que otro nuevo amigo.
...
Las seis:
Y ahí estaba: La vuelta al mundo de dos colegas tras abandonar su régimen de inanición y consumo de costo por doquier hizo renacer en ellos neuronas que yo, una vez me hube marchado de este pueblo, desconocía que hubieran resucitado, y con ellas nuevas facetas que me hicieron reir a carcajadas, asombrarme (quién hubiera imaginado que ese antiguo 'violador del verso' fuera ahora un personaje que hubiera querido vivir Woodstock!!) y terminar bailando a las seis y media de la mañana con los vinilos de mi padre. Empezar a ver doble con mi amiga si torcíamos la cabeza hacia la derecha mientras el humo denso del más joven de la sala penetraba en nuestras cabezas y comiendo tostitas, de esas de untar, para que absorvieran todo el vino que los melocotones habían chupado y descargado en nuestros estómagos.

Reencuentro improvisado.

Nos pegábamos por hablar. Deseábamos arrasar con todo el vidrio que se iba acumulando en la mesa de cristal, ya que las latas habían muerto hacía un rato sobre la de madera. No hubo vecinos que llamaran a la puerta, pero tampoco hubo sielncios para oir el timbre.

Y es que a veces nos cerramos en nuestros íntimos y olvidamos que en la formación de la persona que hemos llegado a ser quedan muchos amigos, historias y momentos que hemos relegado a recuerdos pasados... y que es precioso recuperar en estas fiestas sin sentido, sin preparación...

que surgen a partir de melocotones medio podridos y terminan con dos horas de cama mal dormidas, visita al baño y gafas de sol después.

Al día siguiente el txoko que soportó las risas amanecía arrasado por un ejército de hunos borrachos, de esos que donde pisan ya no saldrá más la hierba, sepultado bajo X latas de cerveza, 2 botellas de vino, restos de melocotón y helado pegado en los vasos y una botella de cacique transparente.
El Whisky que no murió había vuelto con su dueño antes de que amaneciera en esa desoladora sala.
Me llevé las manos a la cabeza:

"Qué resaca".

I put a spell on you... and now you're mine

domingo, agosto 06, 2006

dISERTACIONES y rAYADAS (de une femme)


Hay quien se empeña en dar a la igualdad de géneros una igualdad de sexo...

Las mujeres, siento decirlo así, tenemos el mundo en nuestra mano. Durante años reprimidas, vistas como seres inferiores o menos capaces en una historia donde contaba más la fuerza física que el intelecto.

Las mujeres eran "inferiores" porque no podían cargar con todo el peso de esos campos de cultivo, o con grandes piezas de maquinaria.

Sin embargo el ritmo que esta llevando el desarrollo del presente comienza a poner en evidencia la capacidad que las mujeres tenemos de controlar la situación. [Y creo que no estoy hablando demasiado si digo que en la sombra, la influencia y la infraestructura para llegar a esta nueva forma de vida han sido inducidas por las mujeres].

Pero:
Está claro que sin aquellas generaciones anteriores que reventaban sujetadores y luchaban por quemar estrictas normas en forma de corsés este avance hubiera sido mucho más difícil.


Pero, repito:
no queda duda de que en aquellos 70 donde la androginia era la bandera de la igualdad, la libertad y la independencia, parecía que la lucha contra las injusticias sobre nosotras consistía en igualar ambos sexos en el más poderoso, el hombre.

Pero, y termino:
Creo que el poder que tenemos hoy en día las mujeres, el control de nuestras vidas (o por lo menos nosotras que tenemos la suerte de haber nacido en una zona donde nos proporcionan esa opción), tiene ya tanta personalidad que no es necesario volvernos todos una masa amorfa de hermafroditismo.

Muchas chicas critican la femeinidad. Les parece que eso es sucumbir, o luchar con armas que nos han impuesto los hombres. Pero eso no es cierto. Nosotras tenemos la suerte de poder 'llevar' a los hombres, además de una forma evidente, con la sutilidad de esa "debilidad" que ellos, ilusos!, creerán que es algo que nos han impuesto:
Usar las armas de mujer para conseguir lo que se quiere en TU vida (que por supuesto ya no es la que depende de ELLOS)...

Y es que en el mundo siempre ha habido 2 SEXOS. Entre ellos se pueden unir como les de la santísima gana (santísima no, que se dice que es pecado), pero ¡no creo que el maquillarte, ponerte tacones, joyas o microminifaldas y verte guapa también con una simple camiseta blanca sea estar todavía supeditada a los hombres!

Esta discusión la he tenido varias veces con feministas apasionadas y otras no tanto. Y aunque sí que es cierto que la imagen que ofrece la TV en muchas ocasiones es muy forzada e impone unas formas bastante falsas a todas aquellas que se lo quieran creer, también veo forzado el llevar camisas de cuadros y no cuidarte lo más mínimo para ¿reivindicar? nuestro derecho a ser iguales.

(Y lo digo yo... que no es que sea un modelo de barbie superstar precisamente.)

Tenemos ya más confianza en nosotras mismas como para dejar estas cosas como fachada superficial.


JOE, CREO QUE ME HE QUEDADO TAN A GUSTO... QUE VOY A DORMIR LO QUE EN ESTAS NOCHES DE VERANO NO HE PODIDO.




"Hoy entiendo lo que soy / tengo claro donde voy hoy"

domingo, julio 23, 2006

Ruta 66. 1ª etapa



Han pasado ya 4 días desde que volví a casa, y la pereza de escribir en verano... y los problemas al robarle el wifi al vecino... pero hoy es el último día de plazo para contar a tiempo mi viaje. Espero no resultar pesada. De hecho, lo he condensado demasiado...

He descubierto que esta soy yo. Que amo demasiado LA VIDA, mis viajes, mis momentos de independencia!! y que, a pesar de todo, los necesito para sentirme bien. Vaya! Sólo viviremos una vez y esa es una gan putada (pero muy grande, si te paras a pensar); sólo tenemos unos años "buenos" para disfrutarlos al máximo: ¡Llamenme hedonista o egoísta! pero quiero expriMirlos al máximo y de esta manera he sentido que tachaba otro objetivo de mi lista de 'cosas a llevar a cabo a lo largo de mi vida' y mi juventud. (Y aun quedan demasiadas en espera, no crean).

No sé, más experiencias que enseñan más que los libros (y las ingenierías y esas cosas...).

Hace poco un antiguo maestro que de tonto no tiene un pelo ( de hecho la última vez que le ví estaba algo más calvo) escribía sobre esto mismo unas metáforas... que realmente describían lo que he recuperado viajando sola.

Llegué a Barcelona con una hora de retraso. Había atasco en la entrada a la ciudad, de manera que así pude dormir una hora más para compensar esas horas en las que durante la noche había sido incapaz de cerrar los ojos. Desesperada a eso de las 4 de la madrugada me puse "El crepúsculo de los dioses" para hacer tiempo... pero ni la veía ni me dormía. ¡Me mata el ser consciente de que no voy a descansar lo suficiente!
Bajé del autobús y 'la bofetada de calor' no fue bofetada que sí abrazo: no pude desprenderme de esta sensación ni siquiera debajo de la ducha.

De manera que ya estaba en Barcelona y sola... una gran ciudad para recorrer, perderme en la muchedumbre y fotografiar sus recovecos.
Al bajarme del metro en Diagonal y caminar con toda la manada hacia el cercanías, una mujer negra cantaba, acompañada de una guitarra que tocaba otro hombre a su lado, "My way" de Frank Sinatra. Sonreí. Estas casualidades me encantan. ¿Existía alguna canción mejor para definir el objetivo de mi viaje?

Había comenzado la primera etapa de mi "ruta 66 (particular)".

Tres días en los que conocí a un bailarín de donuts "bambolinos" que saltaba por la arena dura de esa playa (si se le puede llamar así) sin que se le cayera ni uno solo de sus bollos sobre la gente tirada en sus toallas, en los que crucé miradas de simpatía con un arlequín que se paseaba por los pasillos de congelados del Día del Raval y pagaba con las monedas que sacaba de su maletín ajado la compra (y con el que me dio tanta vergüenza entablar una conversación que sólo me atreví a decirle un "Hasta luego!" gritado desde la otra acera cuando él se dio cuenta que no me acercaría yo a hablarle. Pero era el primer día...). Ví muchas exposiciones y me perdí durante horas y horas entre carátulas de vinilos y músicas dadaístas (lo juro que también las había) en el MACBA,
y paseé y paseé y seguí paseando hasta
que las sandalias se clavaron en mis pobres dedos gordos del pie, y descubrí muchos bares que había imaginado antes de llegar a la ciudad, con esas terrazas abiertas, pequeñitos y con ventiladores de madera en el techo donde tomarte una buena cerveza y dejar correr el tiempo a mi ritmo...
También descubrí el glamour de Marilyn, intenté entender los subtitulos catalanes de videos en francés (buf!) y me perdíííííííí.....................................
En unos días incríbles
de soledad compartida
y libertad!!

Yo y mi cámara. Mi cámara y mi confianza en ella, y en las fotos que puede sacar, que crece. Y crece tanto que incluso recibí una charlita de un dependiente por robarle una imagen de su tienda. Pero todo me parecía bonito. Poco había que pudiera deshacer ese "aura" donde me había metido y era feliz.

Pueblerina al entrar en el Hard Rock rodeada de guiris. Como una pulguita entre las enormes tallas de las tiendas de segunda mano que encontré. Marginal en la playa rodeada de grupos de jóvenes.

Y me quedé más horas de las que pensaba en un princicpio! así que cuando llegué a mi ciudad de madrugada, de vuelta, tuve que esperar sentada en un bordillo entre la estación y el pueblo por no tener un coche que me llevara de nuevo a casa.



Vi amanecer,
y aunque tenía frío y ya no era Barcelona, el recuerdo del viaje me daba fuerzas para seguir sonriendo a pesar de todo.


I did it my way

sábado, julio 15, 2006

De varias cosas que son pequeñas

1.


Las moscas son
último resto
de estos parajes.
Desean encontrar entre ellos
Tesoros,
esos que los humanos hoy
vemos como basura
inmunda
y ayer
mientras nos revolcábamos en ella
pensábamos eran flores.
Hedor de fin
de fiesta
y melomanía
Resquicios cabales
de inconsciencia querida.
Las carcajadas están
pisoteadas
como cristales
en el pavimento,
en el vertedero donde hoy
revolotean las moscas.

Hoy ya no queda nada en esa calle. Esperando a que bajase una amiga del portal donde hace dos noches casi no podíamos entrar, hoy ya sólo moscas y pegamento en mis suelas. El sol sigue en lo alto después de una enorme granizada que se llevó poco a poco los momentos que durante esta semana habíamos vivido en estas mismas calles.
Las moscas no descansan durante el verano.
Para ellas ahora llega el manjar.
Para nosotros, los días dormidos.

2.

Moi.
De nuevo volvió la frivolidad que había perdido. Tras meses de cordura (o locura enlatada) vuelvo a mi ser original de corazones de hojalata, pensamientos de inconsciencia y guiños de juguete.
Dejo debajo todo ese torbellino profundo y romántico que como un agujero blanco
(love is a big white hole) es lo que realmente coresponde a mis sentimienntos, a mi verdadera persona.

Sin embargo, disfruto de esta frivolidad como un niño chico disfruta de la recuperación de una golosina.

Y ROMPO y de nuevo la independencia existe para mí... quizá sea una ensoñación momentánea, pero me he dado cuenta de que este grito que he dado ha sido un gran paso adelante.

Es como si tras tanto tiempo hipnotizada hubiera movido rápidamente la cabeza, como despertando de un letargo y, volviendo a tomar un poco de fuerza después de tanta autocompasión, hubiera vuelto de nuevo a tomar mis riendas.

De manera que hago mis maletas y me marcho (recuerdo una historia que una vez escribí con esta misma frase... hace unos cuantos años ya... qué cosas! Estará mi vida siempre ligada a las maletas y el viajar... o huir...????).






3. El Viaje.

Me marcho sola. Pero sí pienso en la vuelta. Sólo es un poco de libertad, de independencia total. Y tengo tantas ganas, que si por un casual perdiera mañana mi autobús, haría dedo al final del mundo si me fuera posible.
Tres días de viento nuevo sobre mi cara, de humedad que se pegará a mi cuerpo junto al salitre, ¡de pelos huecos cual melena de león! De observar otras vidas y pasear sin rumbo por las calles estrechas que serpentean intentando huir del calor.
Me llevo mis cámaras, mi música, mis cuadernos (y la frikada de los autodefinidos, si ¿qué pasa? son 6horas de viaje!!)... y ganas de volver a ser yo. De nuevo. Por mi propio pie.

Creo que, además del despertar que me hizo el otro día el dejar las cosas bien claritas por fin, este poner rumbo a Barcelona (sí, me voy allí) va a ser el arranque de la persona que había perdido.


EPÍLOGO: Dedicado al Niño Olvido
Y no sé por qué tuve que perderme justamente cuando creía que podía ser más feliz... Justo cuando estaba contigo... quizá no sea la ANSIEDAD que da la felicidad la que yo necesite por ahora...

Ha sido un gran esfuerzo desprenderme de todo lo que me has dado.

¡Aun tenemos tanto y tanto por descubrir!
Ojalá te hubieras cruzado conmigo en aquellas escaleras cuando yo ya había crecido lo suficiente (queteque).


Hoy la canción es cualquier melodía de Erik Satie... me inspira a estas horas de la mañana desde que lo he descubierto!
Piano.

martes, julio 04, 2006

Con Faldas y a lo Loco

Durante siete días al año las calles de esta pequeña ciudad, donde ahora ya sólo vengo en vacaciones, se deshiniben y quitan los colores grises que la cubren durante el resto del aburrido y adormilado año. De pronto la fiesta es lo que ocupa las 24 horas del día de todo ser viviente. No hay apenas obligaciones, no hay penas ni vergüenzas... sólo placer.
El hedonismo se pinta en blanco y rojo


y las sonrisas quedan grapadas en las comisuras que la boca forma con la cara. Costuras sólo rotas para entonar cánticos, empinar el codo y esputar esa especie de piropos al sexo opuesto (o no).


El caso es que de pronto la música invade las calles y los instintos más primarios de los seres humanos surgen a la luz... ¡y son felices!

Y digo yo: ¿acaso no es necesaria la felicidad en nuestra vida? ¿No es un pilar para sobrellevar nuestra existencia? Entonces, ¿por qué son sólo durante estos siete días que la gente hace realmente lo que quiere? ¿Por qué durante los otros 358 días del año (+ o -) todo es tan opaco, tan corriente...?
Está claro, el pueblo vuelve a necesitar 'pan y circo' aunque disfracemos la modernidad con grandes prisas y afanes de superación y de ascensión dentro del planeta del consumo.


En este lugar donde parece que haya una tabla que rasa a todos los habitantes y no les deja salirse de esa media, hay siete días en los que la gente se agrupa y se deja llevar por sus deseos.
Claro está que toda una vida así sería inviable, se convertiría en 'lo normal' de lo que quisieramos escapar (imaginan?), pero es tan increible cómo todas las represiones que nos han inculcado desde niños de pronto desaparecen, y todo parece permitido...

Somo 'Increibles Hulks' rompiendo las camisas que nos limitan; dentro de unos días volverá el carcelero a cuestionarnos si está bien el placer, la alegría... y las cadenas de nuevo nos atarán...
Pero, en fín, mientras tanto los guiris creerán que somos la mejor ciudad, Hemingway seguirá deleitándonos con sus historias increíbles vividas en nuestras tierras plasmadas en la inmortalidad de las letras, aumentarán las amistades con todos aquellos que durante el año han sido sólo 'holaquétales'...
[y los jóvenes 'autóctonos' volverán a sacar su faceta para con las mujeres de rancios obreros babosos que durante el año han guardado en el fondo de un cajón (o, algunos, del armario)].

El olor a alcohol rancio y orines en las esquinas, la alegría de las peñas y las bandas de música sonando a todas horas en cualquier callejón, los himnos populares y el folklore en trajes largos al ritmos de gaita y tamboril. Las noches inconclusas que enlazan en cadena olvidando que el día todavía existe.
Hay quien conoce que por algún lugar pasan los toros, otros todavía hoy siguen a un tal santo por las calles recién levantadas de la resaca de la juventud.
Diversidad y vida para una ciudad muerta.
¡Viva San Fermín!

"...Y en tu ausencia las paredes se pintarán de tristeza..."












P.D: Qué guapa que era Marilyn (a la par que mala actriz... todo hay que decirlo)... y cómo me encandila 'el Jack' (Lemon - limón)

martes, junio 27, 2006

Caminante no hay camino


Me desbordo al echar la vista atrás (...y ver cómo pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...) [o algo así].

Me doy cuenta de las cosas que he ganado y las que perdí por el camino y no puedo evitar culminar mi ansiedad en llanto:
...Unas lágrimas agridulces...

AMISTAD: Conocer a almas gemelas y perder las joyas de la corona de tus amistades pasadas cuesta tan poco como un chasquido de dedos. Y luego ahí están los que sabes que siempre estarán (aunque no sea físicamente, aunque ni siquiera mantengas el teléfono como cordon umbilical de vuestras relaciones). Cuando entras en los 20 años ya no esperas encontrarte con riñas de patio de colegio y te aburren las camarillas de niñatos que demuestran que no vale su amistad. Aprendes a no dejar que te pisen, a soprepasar los roces que preveían el pisotón; pero el corazón, aunque más maduro (y estresado) sigue sufriendo los varapalos que causan las decepciones.

Y tienes que saber elegir por tu bien qué es lo que más deseas.

AMOR: Y pasa que a veces "tu bien" perjudica a alguien a quien no querrías dañar por nada en este mundo... tu bien es tu mal al mismo tiempo, puesto que elegir nunca es fácil. A los 20 años todo el amor del mundo es poco. Todos tus sentimientos son como una explosión de dinamita que a veces hacen daño de tanto funcionar y otras se ahogan en la humedad de la bodega; de una despensa donde los guardas bajo llave por miedo a perderlos (lo que más quieres) sin darte cuenta de que así sólo consigues que todo se estropee.

Pero no es fácil saber qué es lo que más deseas.

FUTURO: Los sueños y esperanzas de futuro comienzan a tomar forma: el feto ya empieza a tene rasgos humanos, pero entran las ansias e incertidumbre de no saber si están bien las decisiones que estás tomando, si acaso no será suficiente todo lo que haces, si serás capaz de lograr tus sueños... Y puede ser a la vez frustrante por ver que por mucho que corras ¡no llegas nunca! e increible el ser consciente de cómo vas aprendiendo cada día cosas nuevas.

Y que bonito tener claro qué es lo que más deseas.


[La tensión ha terminado como una olla express con un silbidito de vapor por mis orejas, y mi corazón, latiendo a 200 por hora, ha culminado su sprint para dar paso al verano]


De forma que te plantas en ese lugar desértico donde se cruzan los caminos y tú tienes que guiar tu única vida, y tomas decisiones creyendo que van a ser las más adecuadas para alcanzar tu felicidad... o por lo menos a largo plazo. Pero por el camino que dejas atrás quedan momentos preciosos que te niegas a perder.

Hieren los buenos recuerdos que quizá nunca más vas a tener la posibilidad de vivir.

Pero quién sabe, no se puede desandar lo andado, aunque sí coger atajos que vuelvan a unir caminos bifurcados. Unas veces merece la pena mirar atrás y corregir esos errores que ves que has cometido y que echas en falta después en tu vida.
Otras simplemente comprendes que aquello ya quedó atrás.

Se hace camino al andar.



golpe a golpe... verso a verso.