domingo, mayo 27, 2007

La ciencia del SUEÑO

Desde hace un tiempo sueño que le pego. Corro tras él y cojo fuerzas y le grito, le escupo, le llamo 'hijodeputa', 'la puta madre que te parió cabrón', con todas mis fuerzas, se me hicncha la vena del cuello, bombea más sangre que de normal mientras subo la mano en el aire y me preparo para dar el golpe.

Siempre aparecen puertas, puertas que atravieso, portales de los que salgo, como un símbolo unido a la violencia que descargo sobre él y corro. No hay sonido. Escucho, tras las puertas insonorizadas mientras canto separada de todo el mundo, cómo él ha llegado corriendo con sus zancadas mudas y la ha cogido por los pelos. Veo en sus ojos la furia del que está fuera de sí, del que ha sido lobotomizado y no oye más allá de su propia voz repulsiva y monótona que ya no habla si no es para llamarla en mi silencio a través de los cristales todo lo que nunca dirías a una persona a la que quieres. Levanta la mano, ella llora y grita no. Pone las manos sobre su cara mojada por las lágrimas para que no pueda ver sus ojos asustados, para conservar la poca dignidad que le queda tirada en el suelo mientras él le sujeta de los pelos y ella trata de evitar el golpe colocando como escudo estas frágiles manos manchadas por el rimmel corrido con tanto miedo acumulado en sus pupilas. Él levanta la mano, coge la fuerza del aire desde el ángulo más obtuso po
sible sobre su cabeza, la baja con ira, aprieta los dientes, deja que los ojos de inestable se salgan de sus órbitas, con una media sonrisa de poder deja que baje la mano rápida, letal, y yo grito. Grito desde mi portal aislado de cristal donde estaba cantando y desde el que he visto toda la escena representada muda, teatral y desde el que no he podido hacer nada más que, aterrada, chillar y no moverme y quitarme unos cascos que todavía me aislaban más y ver cómo esa mano al llegar a la cara de ella, al cuello de ella, no ha podido herirla porque ha perdido su fuerza y la ha tocado casi como una caricia.
Y salgo y atravieso la puerta de cristales corriendo. El mundo va más lento, mi sueño ahora va a cámara lenta y mis zancadas son muy largas, eternas y le persigo, y una amiga aparece subiendo una cuesta desde la otra punta de esa plaza a donde hemos salido y también le persigue gritando improperios, queriendo matarle con las palabras que no son capaces de acabar con semejante monstruo.
Y le alcanzamos y le empezamos a golpear duramente. Sangra. Mis puñetazos que normalmente nunca llegan a darse, que se desvanecen antes de llegar a su destino, esta vez duelen, hieren, quieren matarle. Y cuando ya parece que el 'criminal' está recibiendo lo que se merece por herir a quien más quiere, aparece ella corriendo tras nosotras dic
iendo no, llorando que no es lo que parece, implorando que no le hagamos daño. Y la miramos y ella se agacha junto a su verdugo y le abraza la cabeza como una Piedad y llorando nos recrimina que qué hemos hecho y le dice mi amor mi amor mi amor.

Sin palabras observan la escena los músicos mudos que tocaban en el portal de al lado al que yo estaba.
Y de pronto es como si yo me quedara parada y el mundo se alejara de mi. Todo pasa rápido y yo no me muevo y miro mis puños que también han hecho daño sin entender por qué ella se comporta así, por qué yo me he comportado así, por qué las cosas están tan mal que he tenido que llegar a estos extremos...


Y me despierto agitada y al día siguiente vuelvo a atravesar umbrales de puertas y cuando trato de defenderla a ella, cuando trato de demostrarle que necesita resucitar, ella responde que no entiendo nada, que no es lo que parece.


Nunca es lo que parece, son sólo sueños que no llevan a ningún lado, que no tienen importancia para nadie, pero que yo sé por qué suceden y me angustia ver el final de algo que todavía, parece ser, no ha sucedido.




...and you can swear... and love... and hate (but just another motel).

viernes, mayo 25, 2007

...and the hours falling faster.


Humo
......................................................en mis pulmones

..............
que quema hasta la punta.................................
de.............................los.......................................dedos...... ...................................................................................... Pasan
........................................las horas inertes.....................

.......................................................................
de la memoria..



(Me deshago en humo)


I'm that smoke/ fading away.../ ...There are only these shadows...

martes, mayo 22, 2007

Euforia.


-Vincent-




SÁBADO:














Euforia.

Domingo: pura reflexión.

Y ahora semana con síndrome de abstinencia.

A veces las imágenes valen más que mil palabras. Y diría cientos de miles, por eso sólo pongo fragmentos de este día sobre letras que no dirían nada mejor que lo que pueden hacer estas fotos en su lugar.

Hubiera saltado y saltado y saltado y saltado y saltado... hasta caer exhausta. Ok! Just shoot (II). Shoot! Dispara! Dispara! Por unos minutos soy inmortal y la voz me sale no sé de donde y no pienso en lo que canto, tan solo dejo salir lo que me corre por dentro y como en un baile me lleva la música.
Nos entendemos con sólo mirarnos.
Nos compenetramos ocupando los silencios y remediando los fallos.

Y con las horas sigues en una nube.
Y al día siguiente quedan restos de locura.

Sólo que ahora, pasado el efecto del "éxtasis", analizas más lo que se hizo y, como no, eres mucho más crítica. Pero ese no es el problema ahora. Ese no es... Es sólo el bajón de esta droga de la que hace tiempo escribí... No lo sé, no sé qué nos puede dar la música, los escenarios, pero crea mono...

Y esta semana todo me está sabiendo a nada.

Adrenalina? Felicidad?

Euforia. (Así debería llamarse nuestro primer disco: Euphoria. Porque es lo que mejor puede describir, en una palabra, todo lo que sentimos en nuestro primer concierto juntos)

Carry on, carry on... my little girl.

miércoles, mayo 16, 2007

Constelación celuloide



Leo: (sobre unos fotogramas viejos en estado de descomposición vistos a través de un microscopo electrónico) "Los rastros de un boxeador luchando contra su propia sombra, visto a cien mil aumentos, dan lugar a una constelación de soles negros, a eclipses, a galaxias insondables. Un "Blow Up" en grado extremo. Cada película guarda en su interior otros filmes que se multiplican hasta el infinito." Isaki Lacuesta, director de cine.

Escucho justo ese mismo día en clase, casualidades, la lectura simbólica que en "Blow Up" tenía el aumento de aquella fotografía hasta el infinito; esa lectura que si sólo ves una vez la película se llega a quedar coja y parece eterna.

Se me ocurren con respecto a estos dos puntos pensamientos que se van hilando entre sí, que conducen al siguiente y así, uno tras otro, subiendo escalones, llegan a perder mi mente en cuestiones de esas metafísicas que me invaden (cuando me da por pensar) y que tanto me gustan, y que muchas veces me llevan lejos sin moverme del lugar donde esté.

Durante muchos años quise estudiar astrofísica "cuando fuera mayor".
Después llegaron las clases de filosofía y me dí cuenta de que lo que me gustaba de la astrofísica más que las cuentas y fórmulas (que también me encantaban, es cierto) era eso de tratar de explicar la existencia, el concepto del universo, del infinito, el origen...
Finalmente me metí en una carrera de comunicación que toca un poco de todo pero que llega a deformarnos viendo en todas las historias que se cruzan por nuestras vidas, en todo libro que leemos o curiosidad que encontramos, el posible guión de una película.

Bueno, hasta aquí parece que todo lo escrito es inconexo.
Quiero ser lo más escueta posible, tratar de hacer entender lo que quiero decir de forma concisa y clara.

Leo esa frase, la leo en imágenes por deformación profesional, como he dicho. Pienso en la imagen de Blow Up, en el granulado de las fotografías. Leo esa frase y recuerdo la que el profesor nos dijo en clase para explicarnos el simbolismo de dicha película italiana: "¿La realidad es lo que vemos o lo que queremos ver?" [el mimo, para cerrar la historia, nos hace ver una ventana con sus movimientos pero allí no hay ventana, sólo aire. Nosotros vemos la ventana. Él ve la ventana. Pero no hay ventana. (Sólo aire).]

RESUMIENDO:
¿Qué es exactamente el universo? Es algo tan grande para nuestro conocimiento que no podemos describirlo con simples palabras. Porque somos una parte tan minúscula que por mucho que queramos darle una lógica científica, por mucho que quieran aplicar avances, empirismo, matemáticas... en realidad no sabemos qué es, cómo es, se escapa de nuestro conocimiento, de lo palpable e imaginable (porque imaginamos, pero partimos de lo conocido. Hasta para inventar monstruos horribles partimos de características que alguna vez hemos visto, oido, etc).
El universo...¿Empieza?, ¿Termina?, ¿Cuántos?, ¿De qué está(n) hecho(s)?, ¿Por qué?...
Cientos de respuestas físicas y químicas, para simples conjeturas, que no conozco.
Pero sigo subiendo escalones en mi aplatanamiento primaveral aun y cuando me rodean los amigos y pienso. ¿Y si somos simples puntos de un fotograma cuya función es la de dar forma a una imagen inmensa (para nosotros) pero que para el 'macrouniverso' al que pertenecerían estos fotogramas sólo somos el micropunto que al ampliar la imagen se puede ver?

Cuando tenía unos 13 o 14 años me dió por pensar sobre estas cosas he hice un montón de conjeturas sobre los agujeros negros y universos paralelos, etc, etc... y se lo dí a mi profesora de 'naturales'.
Ni siquiera lo leyó.

De manera que con mi deformación profesional y partiendo de la frase de ese director de cine con la que he comenzado, me viene a la cabeza un guión (de nuevo un tanto surrealista, como el que ya terminé), una historia que haga pensar al espectador sobre esta posibilidad:
No sólo moléculas de una película inmensa que al ir muriendo irán haciendo que la película se estropee, no. No sólo eso.
Podrían ser muchas historias hechas imágenes, muchas elevaciones al cuadrado de los pensamientos, hasta mostrar las posibilidades que puede haber de diferentes explicaciones a nuestro universo, a la existencia!! Posibilidades absurdas, aburridas o incluso teológicas... ¿Me explico?

ESTOY CON ANTIESTAMÍNICOS. LA ADRENALINA HOY LA TENGO A TOPE, OTRO DÍA CUENTO POR QUÉ. ME ESTÁ SALIENDO LA MUELA DEL JUICIO Y TAMBIÉN ME SEDO PARA EL DOLOR...
Es por darle una explicación química a la filosofía que ya sabemos que es inexacta...(como siempre).


Hoy una frase (versión 7.0) de J. P. Sartre sobre la existencia: "Lo que pasa es que ya estamos muertos y esto es el infierno"



sábado, mayo 12, 2007

EXPRESION



1-

Este fuego que hoy arrasa
las entrañas de esta carroña
nace de los enseres
de una noche que no fue
y me arranco la garganta
y ya no grito.
Sólo trago las bilis amargas
que vomité
en algún lugar.






2-

En cristal
el espejito
roto en cristal
los mil añicos
hechos cristal
cristal oscuro
que arrojo al mar.
Pero cristal
al fin y al cabo
frágil
cristal.
Cae al suelo
suena
como cientos
de clavos
tintineando
al cortar
el cristal
con sus puntas
el cristal
que se quiebra
oh, mi amor!
duro
e inerte.
Puro
Ausente.
Los mil añicos
que forman
el cristal.

3- Como dos tamponazos se escupen las cosas que no puedes tragar.

Dije que pondría alguna poesía o como se le quiera llamar a esto y recogiendo mi habitación aparecieron dos post-it llenos de polvo donde un día, en el que debí de desbordarme (no importa cuándo), había dejado esto escrito así, de un tirón. Por eso le llamo 'tamponazos', porque parecía que se habían hecho con una cuña y algo de tinta.
...

Tragué toda la bilis que no había podido echar a un baño aquella noche, y una vez tragada y escupida en ese pequeño papel amarillo con pegamento lleno de pelusas, pasé al siguiente y me rompí en mil pedazos y caí al suelo. Y todo el torbellino se alejó y sólo dejó un pequeño cristal hecho mil trozos que sonaron 'clin-clin-clin' al caer al suelo.
Por eso les llamo expresión. Porque ni siquiera sé si lo que salió aquí fue poesía.

.............................................................."Estudio sobre la tensión". Abril '07


EPÍLOGO: TENEMOS NUESTRO PRIMER CONCIERTO! Y COMO DEBUT, UN ESCENARIO DE UN PEQUEÑO TEATRO QUE COMPARTIREMOS CON BASTANTES GRUPOS... PERO ES NUESTRO PRIMER CONCIERTO! Por fin... por fin algo que me hace hervir la sangre con sólo pensar que el momento va a llegar.

You're the night, Lyla. A little girl lost in the woods

domingo, mayo 06, 2007

Psicotrópico de cáncer













Creía que era ella quien actuaba así porque lo quería, no porque aquellas pastill
as estuvieran afectando a su cerebro.

Había amanecido. Anoche había vuelto temprano, no eran más de las 4 a.m, porque por fín tenía sueño. Se acostó boca arriba y, engañada por el poder de su mente pensó que ya no le eran necesarias tantas pastillas para conciliar el sueño, pues estaba cansada y sabía que se iba a dormir rápidamente.

Tardó unos veinte minutos... dándole vueltas a todo lo que durante el día había hecho, dicho, lo que haría mañana y hablaría después. Se le habían venido a la cabeza imágenes fugaces que podría retratar, canciones repetitivas que agusanaban el cerebro por unos minutos, frases que escribir cuando despertara al día siguiente descansada porque estaba segura, aunque siempre se le acababan olvidando por la mañana, que esta vez lo recordaría.
Se durmió y por la noche pasó frío. Creía que el tiempo había mejorado y se arropó tan solo con su sábana blanca y una manta fina y azul, de manera que cada cierto tiempo se desvelaba y se acurrucaba más y más hasta casi desaparecer en su cama, hasta que las rodillas se fundían con su pecho y la cabeza apretaba tan fuerte hacia ellas que parecía toda ella una cochinilla asustada cuando le tocan, para buscar el calor de su propio cuerpo. No quería levantarse y buscar más abrigo. No quería aceptar que se había despertado, que no iba a poder dormir del tirón.

Había amanecido. La luz la había desvelado definitivamente. 8 de la mañana. Domingo. No había ya nada que hacer. Se había acabado su noche. Abrió de par en par las contraventanas de la habitación y se tumbó boca arriba de nuevo, pensativa. Había encendido la radio y sonaba de fondo una voz monótona anunciando titulares "son las 8, las 7 en Canarias".

Ahora que existe una contradicción entre su mente y su estómago tiene que pensar en otras alternativas mientras le dan los resultados del análisis médico. Y le han dicho obligatoriamente que tiene que cuidarse, descansar, dormir, relajarse y no tomar nada fuera de lo común: NO café, NO cafeína, NO alcohol, NO picantes, NO tabaco, NO gas, no... ¡NO!
(Por lo que ahora no puede dormir sin su pastilla.)
Lo justo es de día y la luz y las preocupaciones la despiertan para que sea más larga la incertidumbre.
Mira al techo y ni siquiera pestañea. PIENSA. Piensa en su vida o en lo que queda de ella y piensa en lo que ha pasado en los últimos años, desde que dejó la escuela secundaria. Y tiene miedo a su debilidad. Tiene miedo de su cobardía. Son muchas cosas las que la enferman ...y sólo tiene esta vida.
Y mira al techo y se da cuenta de que aunque muchos no lo entiendan, se necesita perder la conciencia de vez en cuando; ella lo necesita y necesita que desaparezca de su cabeza la lucidez por unas horas bajo litros de elixires para noctámbulos, pero ahora sabe que su estómago reventaría, como quien prende mecha a un coctel molotov casero y espera a que el trapo que conduce el fuego entre en contacto con el líquido de dentro de esa botellita porque sabe que hará 'bam'. Sin embargo es inútil para ella intentar abrirse, relacionarse con gente que apenas conoce o aguantar una sola mirada de deseo si no se ha apoyado antes en el placebo de la deshinibición y busca otras fuentes alternativas que su corazón reclama para poder ser también útil en su vida, para poder dejar de ser por unas horas ella misma, pero que la cabeza rechaza sin titubear.
El humo que había aspirado en Amsterdam sólo había servido para acelerar su mente y no tener a dónde aferrarse en esa elevación, asustándola mientras veía cómo subía peldaños de dos en dos hacia una visión que nunca antes había tenido de su mundo, llegando a una cima de la que sólo quería bajar, fuera como fuera (fuera como fuera pero ¡fuera!), porque no había sido consciente hasta entonces de que aquello pudiera darse y su cerebro no estaba preparado, no quería admitir que no era él el que controlaba la situación, sino tan sólo el puro humo. Esquizofrenia. A la larga una cabeza tan revuelta, llena y a presión como la suya sólo podía acabar escuchando las voces de las deformidades que habitaban dentro de sí misma.
Psicotrópicos. Necesitaba psicotrópicos para poder alienarse de su cuerpo y de su cara angelical durante unos momentos. Psicotrópicos que convirtieran su peca en mosca que anduviera hacia su boca y su pelo enredado en paja que poder arrancar para después sentir la satisfación de que no era cierto y seguiría siendo su pelo que está en el mismo lugar.
Pero los psicotrópicos que su corazón pide para liberarse de la férrea dicta-dura mental podrían acabar con su estómago también. Y si esos otros psicotrópicos no dañan a su estómago sí lo harán a su cabeza que se pondrá en ebullición sin una válvula de escape apenas.

Piensa, mientras mira al techo y espera los análisis, en tomar una decisión. ¿Y si lo que tiene es cáncer?
¿Qué haría al recibir la nota del médico?
Gritar. Y después? Huir. Y después? Morir?
Y si va a morir por qué no mandar todo a la mierda. Para qué cuidarse tanto?

Creía que era ella quien actuaba así porque quería, no porque aquellas pastillas estuvieran afectando a su cerebro.

I'm gonna get drunk. So drunk at your wedding.

domingo, abril 29, 2007

'Miss Mara'


Ella, como el resto de sus compañeros del mundo del circo, están marcados por el nomadismo. Mara Papadopoulos Vaquero nació en un camerino del teatro de San Fernando de Cádiz, cuando su familia, de orígenes griegos y rumanos y de varias generaciones de artistas, tenía el circo Florida. Su padre y sus tíos hacían números con las fieras. Miss Mara y sus siete hermanos se decantaron por otras especialidades, como el trapecio o el alambre, técnica en la que los famosos Tonitos (sus hermanos) destacaron internacionalmente y arrancaron muchos aplausos en el Price.

Cuando era pequeña no me llevaban demasiado al circo. A mi madre no le gustaba el olor, la sordidez que acompaña a los nómadas y me decía que el circo era 'cutre', que los payasos no tenían gracia, que le daban miedo las fieras, que si quería fuese con mi padre; y mi padre me acompañaba pero como siempre se quedaba dormido y empezaba a roncar (lo hacía en el cine, en el teatro...) me enfadaba y me avergonzaba, así que pocas veces terminaba yendo a la gran carpa que instalaban en el descampado durante las grandes fiestas de mi ciudad. A lo mejor por eso, por quedarme de niña con tantas ganas de ver lo que ellos no me mostraban, siempre me ha atraído tanto la vida del circo.


"Más dificil todavía", y volaban por los aires sin un error y andaban por un alambre sin red debajo, columpiándose, contorsionándose... niños como yo, que eran capaces de hacer todas esas cosas tan difíciles, que vivían del espectáculo y viajaban de una ciudad a otra en caravanas. Vi un reportaje sobre ellos, esos niños que mi madre me decía "son incultos, no van a la escuela solo trabajan. ¿No te parece que eso es malo para los niños?" (mi madre y su santa educación basada en el razonamiento. ¡Qué mal me ha hecho el ser consciente toda mi vida y discernir entre 'lo que es' y 'lo que quisieras ser pero es imposible', ¡cuánta contradicción!) y me imaginaba pintándome la cara con brillantina y pintura blanca en los camerinos con ellos, ensayando horas sobre pelotas enormes y recibiendo clase en la caravana junto a las yamas y los camellos por parte de una profesora que reuniría a los pocos niños que vivieran como yo allí, entre los matojos de un descampado en medio de la nada.

El día que vino un pequeño circo de segunda categoría a mi pueblo donde los animales defecaban en el centro de la pista, la pequeña niña gitana cometía errores y la contorsionista se quedó trabada dentro de un cilindro metálico que marcó sus aristas a lo largo de toda su pierna desnuda, yo ya tenía unos 12 años. Llevaba años sin ver un circo. Salí del espectáculo (en medio de la función recuerdo que se había ido la luz) y me quedé apoyada en la reja que separaba sus caravanas de los edificios que entonces estaban en construcción mirando cómo desmontaban el espectáculo para irse a dormir. Los niños sabían perfectamente qué tenían que hacer y ayudaban como cualquier adulto. Y eran felices. Se reían y jugueteaban con las cosas que sacaban de la pista. Recuerdo que pensé: viven del espectáculo, viajan, montan una carpa ambulante... Y todo el día están haciendo gimnasia porque es su trabajo realmente (esto lo pensé porque entonces yo era gimnasta)... pensaba ¿Y por qué esto no está bien? ¿Por qué no es normal? (¡Quiero viajar con vosotros! ¡Quiero descubrir vuestra vida! ¿Qué sabes hacer? Poca cosa, apenas nada. Hago volteretas pero sé aprender, ¡llevadme! ¡Llevadme con vosotros! ¡Quiero vivir en la carretera y actuar delante de mucha gente diferente y esforzarme por que mi número sea perfecto!)
...

Pero aquello no era lo que estaba bien, (a qué aspiraban?!)
Aquellos eran unos pobres degraciados, pobres, sin una casa, sin un trabajo estable. Eran unos pobres desgraciados, pobres, sin una familia más allá de la pista, sin un teléfono, sin ciudad... Eran unos pobres desgraciados... decía mi madre ¡vamos! y volvimos a la vida rutinaria que es lo que tenía que aprender para ser una chica decente.

Mis padres son profesores.
Los padres de Miss Mara eran dueños de un circo ambulante.
Ella se colgaba del cuello y se lanzaba al trapecio de al lado. Se dejaba caer de las rodillas a los tobillos como un murciélago, boca abajo a 14 metros de altura.
Yo vivo a un metro por debajo del pavimento de mi calle.


Nacemos sin elegir dónde nacemos. Es la única cosa que hacemos sin tener control sobre ella a lo largo de nuestra vida. Incluso la muerte la podemos elegir.

Entonces, si puedo elegir, ¿por qué no elijo esto? ... ¿Tanto pesa lo que me enseñaron?





De pequeña me enseñaron a querer ser mayor. De mayor voy a aprender a ser pequeña.


Come pick me up






domingo, abril 22, 2007

CORTO ETERNO

ESCENA 1:INT. PISO - NOCHE
Una puerta 'beige', de madera, está cerrada al fondo de un pasillo infinito en un piso con poca luz. El sonido de una llave al introducirse en la cerradura al otro lado de ella da vida a la estática imagen. Se abre y aparece una chica de unos veinte años. Entra. Viene cargada con un bolso lleno de cosas, carpetas, libros, ropa... bajo el brazo. Su cara muestra cierto aturdimiento. Cierra la puerta con un pequeño golpe. Ensimismada deja las llaves colgadas en su sitio y avanza hacia la cámara atravesando el pasillo.

Chica: ¿Hola?
Chica2: (asomándose a su puerta, la última de este pasillo interminable) Hola. ¿Qué tal?

Chica no contesta. Entra como ausente en la habitación de esta última, que se ha sentado frente al ordenador, y deja su bolso en el suelo. En la habitación, humo de incienso se mezcla con el del tabaco y sale por la ventana, alta en la pared, bajo la que se encuentra la cama naranja en la que se deja caer ella.

Chica: Se acabó. Mañana empiezo todo. Mañana me siento a estudiar. Mañana vuelvo a ir a correr. Mañana duermo y pongo los apuntes al día. Mañana...
Chica2: (riendo ante un mensaje antes oido ya) ¿Y hoy?
Chica: Hoy es domingo. Los domingos la gente se viste y pasea. Hoy sólo tengo que ordenar todo lo que llevo en este bolso y entonces sabré por donde empezar mañana.
Chica2: (Mirando la pantalla del ordenador) Dúchate anda, hueles mal.

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¡PUES HOY RETOMO MI CORTO QUE ABANDONÉ EN NAVIDADES CASI CASI TERMINADO!

Tengo ganas de hacerlo. No es tan malo como creía en Diciembre, sólo que me cansé de leerlo y leerlo y leerlo y ya todo me sonaba viciado y pésimo.

...Ese corto que surgió de mis viajes en autobús para ir a trabajar alienada todo el verano en aquel restaurante.

...

Si. De nuevo empiezo.

Basta ya de tantas noches trasnochadas pensando en no pensar para no sentirme tan mal.

Y aquí la imagen de mi historia.


........................................."Paula". Agosto 2006

[La registraré... supongo, y cuando lo haga pondré el título (y esas cosas) ya con tranquilidad.]

A ver si es verdad que me lo tomo en serio.

Hoy voy a empezar. Hoy es el comienzo del final.

martes, abril 17, 2007

'SpLeen'

GRACIAS A MI ANGEL DE LA GUARDA QUE ME MUESTRA MIS ERRORES CON TANTA DELICADEZA.
DONDE DIJE SPEEN DIGO SPLEEN.

Prólogo:
Siempre escribo sin pensar: lo primero que me viene a la cabeza. Exploto en este lugar y me parece que así ya puedo quedarme más tranquila y que no tiene más sentido que el que para mí tienen las palabras que me salen. Aquí.

Descubrimiento:
Y sin embargo me han enseñado hoy que todo lo que a mi me angustia tantas veces: esas carreras que no terminan de arranacar pensando que en otro lugar (en ninguna parte) sí estaría bien del todo, mis sueños desde una silla sin mover el culo de ella, los mil proyectos que no llegan más lejos que mis escupitajos ni son menos efímeros que el vaho de mi aliento frente a la pantalla de un ordenador... ¡ya salían en las obras de Chéjov en el siglo XIX! Él también utilizaba puntos suspensivos porque no sabían sus personajes en infintas ocasiones qué decir... y hablaban y hablaban y hablaban de sus deseos, de sus conocimientos y sus vidas dejando el tiempo pasar. Eternamente. Miraban por las ventanas y cuando tomaban decisiones, las pocas que alguna vez se tomaron de manera irracional, impulsiva, terminaban llevándoles a ningún lado...
Ha dicho el profesor: 'esto se llama SpLeen'.
Speen. Spine? Spin? Spleen.
Y he escrito en mi mano:
'Las casualidades'. 'La huída'.

Pedantería:
No voy a ponerme a divagar sobre Chéjov, entre otras cosas porque no sé tanto como para extenderme en su pensamiento o en su obra. Sólo sé que su teatro hasta hace poco me había parecido bastante aburrido
(...y sin embargo en el subtexto aparecen mis miedos y soledades...!!)
[Como me ocurrió hace unos días al conocer algo más sobre todo lo que conllevaba la obra de Bergman y su pensamiento sobre la muerte, el sentido de la vida... y sin embargo en la forma es tan "ABURRIDO"... ]


Casualidades:
Y por otro lado, también él en su teatro, miraba las casualidades que a mi me admiran. Las coincidencias que ajenas a nosotros nos llevan a tomar unas decisiones y no otras; a las cosas hechas y dichas en el momento adecuado y a los momentos adecuados en que se dejan pasar las cosas que deberían haberse dicho o hecho...
(¿Por qué justo me da por mirar al techo en el justo momento en que una cucaracha andaba por él, cuando nunca me da por mirar al techo, haciéndonos ver lo previsible, que teníamos una plaga en casa? Si no la hubiera visto no lo hubiéramos sabido, no hubiéramos estado toda una mañana fuera de casa, no hubiera ido al médico y no hubiera escuchado la historia de la anciana que iba detrás de mi en la cola que contaba cómo se habían ido muriendo su marido, sus hijos... haciéndome pensar en infinitas cosas mientras esperaba...etc, etc)

Descubrimiento II:
De pronto soy más consciente de que estos sentimientos son tan antiguos como la historia... ¿Y cómo conseguir derrotar este 'SpLeen' si apenas tengo fuerzas para decir su nombre? No puedo exprimir más el día porque el día acabaría por exprimir en exceso mis sesos.
Y mil pensamientos mueren en la nada convertidos en sombras...

Al menos ellos supieron plasmarlo en papel o en película.
Pasa el tiempo pero no sé hasta que punto no es en exceso.

Derrota:
¿Seré capaz algún día de dejar de sentir el 'SpLeen' en mis propias carnes? Es decir, tengo la sensación de que no va llegar nunca ese día en que sean unos personajes que yo imagine quienes hablen de esta sensación que ya me será ajena.
¿Y si el 'SpLeen' es como la solitaria que siempre pide más y más y más y más!!!!!!!!!?





Victoria:
Me dicen que moriré con unos 50, de estrés, como siga así.
Chéjov empezó con 20 a escribir. Murió con 44.
Pilar Miró empezó con unos 20 a dirigir en lo suyo. Murió con poco más de 50.
Bergman sigue vivo... pero es Sueco.
Ya tengo 21 y sigo limpiando el vaho de la pantalla de mi ordenador... por lo menos estoy ganándole la batalla a la muerte (prematura).

Epílogo:
He vuelto a escribir sin una estructura, sin pensar previamente qué quería decir.
El viernes mi profesora de interpretación me decía que debía madurar... igual ya va siendo hora de asentar el remolino que tengo por la cabeza e incluso tener también un orden para escribir...
¡Qué sé yo! Yo no sé nada.
Por ahora no pasa nada. Nunca pasa nada.
Sólo el tiempo.




Time is ticking out, yeah.

lunes, abril 16, 2007

a.m (o ellas o yo)



4 a.m.
No puedo dormir. ¿Y hoy por qué?

Símplemente por el hecho de que mi casa está llena de cucarachas escondidas por las tuberías y yo siento que en cuanto cierre los ojos caminarán bajo mi colchón y todo cosquilleo me despierta asustada y me hace levantar las sábanas de golpe con el corazón en un puño temiendo encontrarme un bicho negro que me roza con sus infinitas patas.
Tengo el oído agudizado y todo 'click' me parece un pasito.
Y el baño huele a cucaracha y sé que hay un nido de huevos tras las tuberías de la taza o del bidé. Lo sé! Lo huelo.
El desagüe de la ducha estaba atascado pero con un líquido hoy he matado todo. TODO.
Y temo abrir cualquier armario por si acaso.
El miércoles había una, de día, en el techo de mi habitación y desde entonces no entro en una habitación sin encender antes la luz y esperar un rato a que desaparezcan y pienso que podría caer una de las alturas en mi pelo y enredarse en él y sentir la agonía de ese bicho duro ahogándose en mi cabeza...

Puedo volverme loca si sigo un día más así. Nunca creí que pudiera tener una fobia tan grande (sabía que me pasaba con las arañas. Un pequeño trauma.)

Mañana viene un hombre a exterminarlas a todas. Siempre imagino a un fumigador de insecticida como el tipo raro que iba a matar la plaga de cucarachas en 'Men in Black' y era poseído por un extraterrestre, pero imagínense que de pronto llega un chico joven y atractivo que se dedica a eso... ¿Sería capaz de enamorarme de una persona que vive rodeada de ellas, que las toca y las busca? Después de todo es como el Hitler de las alimañas negras y nocturnas (nocturnas como yo)... Qué asco! qué asco!! No. No podría.

Los exterminadores de cucarachas nunca fueron jóvenes. Ellos nacieron de un huevo, como ellas, y ya peinaban canas.
No. Nunca fueron jóvenes.
Quizá nacieron casi muertos y por eso todos viven en granjas de madera perdidas en el campo, con sus polvos y sus pistolas fumigadoras y sus bombonas llenas de líquidos rosas y tóxicos...
matando lo que a ellos no les importa tener en el granero de sus casas.
Porque ya nacieron viejos. Ellos nacieron de un huevo marrón y alargado que se abría por un costado.

Sí, sí, como en 'Men in Black': muertos por dentro.

O ellas o yo. Aquí no hay sitio para todas.
Y yo puedo volverme loca.


across the night

lunes, abril 09, 2007

Ok! Shoot (1)

Comes y nada sacia tu hambre que es hambre de nada. Bebes y el vaso se llena de espuma que es espuma de inocencia. Mi cordura llega al cielo mientras el ruido perturba este día
Y cuesta respirar.
Respiras y el aire es humo de olvido que es el olvido de la muerte que persigue mis mañanas esquivas. Duermes y las calles se tragan tus sueños que son sueños diurnos, que de noche los ojos velan asustados.

Correr. Correr.
Correr camino adelante
Recto. Ajeno. Seco.
Y dejar que los pies dirijan
el rumbo de tus lágrimas.
Comer. Beber.
Y encontrar el final del mundo
en el precipicio.
Correr. Correr.




Oh no, your heart is broken- well, you can have what's left of mine
[...]
I drift off to sleep, while the snow falls on the screen

lunes, abril 02, 2007

Habitación 312

La luz no le deja- ba dor- mir. Al llegar había olvi- dado bajar las per- sianas. Estaba desnuda sobre la cama, la ropa por el suelo. Cogió una camiseta fina que colgaba de la silla donde la ropa se había ido amontonando durante los días que llevaba ocupando aquella solitaria habitación y se la puso. Se sentó sobre el bordillo de su cama y se frotó los ojos, la frente, el pensamiento... se atusó el pelo seco y despeinado por el humo. Con esfuerzo se puso de pie y abrió las ventanas. Entraba el sol del mediodía (supuso) aunque en realidad no sabía qué hora era.
Volvió a tumbarse sobre la cama que tan solo conservaba las sábanas. El resto de mantas moría junto a las ropas sobre el suelo esparcidas alrededor del colchón.
Respiró hondo. No podía seguir así. La compañía de las noches madrugaba en una absoluta soledad con forma de despojos que sólo se veían al brillar fuerte el sol muy entrado ya el día. Le dolía la cabeza. Sentía la piel diez años más vieja que la tarde anterior, llena de escamas que se deshacían al pasar la mano sobre ellas. Miró hacia la derecha tumbada boca arriba harta de observar sólo las formas de la lámpara barata del hotel. Sobre la butaca que acompañaba al aparador un sujetador de encaje barato semitransparente y lleno de finas motitas negras colgaba abandonado. La camisa seguía el camino del aparador lleno de restos de botellas y vasos mediovacíos y hielo derretido que dejaba marca sobre el falso mármol, hasta la cama. Blanca. De seda. Camisas elegantes para ser quitadas con un simple movimiento rápido de muñeca. La tela que con tanto detalle se había puesto para aquella noche no era a los ojos que la habían mirado sino un simple retal para guardar el pudor.
Si levantaba la pierna en esa postura podía verla reflejada en el espejo que colgaba sobre ese aparador repleto de restos y colillas quemadas, pero era demasiado esfuerzo el levantar la pierna ahora.
...Anoche los tacones eran la prolongación de sus pantorrillas...
Trató de recordar, de hacer memoria sobre todo lo que había ocurrido durante la noche. Recordaba canciones y bailes, la orquesta tocando sin parar, sus piernas vivas y risas, muchas risas y risas y carcajadas a su alrededor. Giros, vueltas, bocas que hablaban y a las que ella contestaba, caras que la miraban, caras conocidas borradas por el humo, la oscuridad y el alcohol. Y en medio de su danza desaparecía la noche y sólo recordaba unos labios y unos ojos bajo aquel sombrero. Unos labios y el aliento que se mezclaba con el suyo insistentemente dejando la música en un segundo plano. Después, el sonido al cerrarse de la puerta de su habitación antes solitaria. Creía recordar haber puesto un disco en la gramola, pero ahora ya estaba quieta. Y la fiesta había seguido en compañía de otra alma que disfrutaba de la paz que dan las noches en vela, en aquella habitación que sólo entonces había tenido vida, hasta que la madrugada (o la mañana, quién sabe) había podido con sus ojos y la habían dormido.
Pero ya había amanecido y la luz le dolía ahora. A su izquierda no había marcas de hombros anchos que la hubieran abarcado, ni un poco de calor perdido en forma de hoyo entre las sábanas. No había un simple cabello abandonado sobre la almohada. Las ropas que se arrastraban sólo eran de mujer y tan solo los restos de vida (de muerte) tenían la marca de sus labios en un vaso ancho y bajo a medio acabar junto a otro vacío que le hacía compañía. Era el único resto de amor de una noche que no recordaba y aquello le hizo sentirse vacía y de nuevo sola en medio de un mundo que le abrumaba. La felicidad, pensaba, es tan efímera que no merece la pena recordarla pero ojalá pudiera ser consciente ahora de lo que anoche me hacía sentirme viva...

Le costaba respirar. En el armario de detrás de la cama una puerta corredera lacada y con rejilla escondía la razón de su estancia en aquel hotel: el maletín lleno de hojas que resumía la conferencia que daría aquel día en aquella ciudad. Ella, que cumplía con el modelo de persona cuerda, seria, inteligente, trabajadora... La mujer que daba conferencias, tenía una reputación y ganaba dinero... se sentía tan sola, tan tremendamente abandonada, que no podía hacer llegar el aire a sus pulmones. Última vez que bebo, pensó. Se estiró en el colchón y palpó el hueco que había junto a ella buscando la imagen que no podía recordar de alguien que le acompañó en un momento de éxtasis y al no encontrar más que el frío de su propia sombra se encogió sobre sí misma, acurrucada, y con los ojos abiertos pensó en que podría morir en ese momento que pasarían muchas horas hasta que alguien la encontrara.

Se incorporó, sentada, miró por su ventana y se cogió las rodillas ataviada con aquella fina camiseta rosa de algodón que había encontrado sobre la silla. ............................................................. Suspiró y tan sólo miró por la ventana.

...'Qué buen día hace'...

Y en su cabeza insistente esta canción, mientras su corazón duro y frío (eternamente) miraba a la nada.

...Il Me Parle Tout Bas / Je Vois La Vie En Rose...

martes, marzo 27, 2007

memoria // y sueño

...
Es leer todo lo que he escrito y darme cuenta de que este lugar ya me pertenece...
No es que quisiera hacerme de rogar diciendo eso el otro día, en absoluto, era algo que tenía casi decidido; pero leer de nuevo lo que he puesto aquí a lo largo de todo este tiempo supone el no perder consciencia de que soy yo la que escribe, la que vive... y muchas veces no me paro a pensar en ello. No soy consciente de que es verdad todo lo que veo, oigo, siento, hago... No sé si me explico.
He leído entradas que ya tenía olvidadísimas. Otras me gustaba tanto recordarlas que sí las había leído más, pero las menos importantes me han hecho recordar momentos pasados que si no ya hubiera olvidado...
y me sorprendo a veces de cómo pudieron ocurrírseme esas palabras a mi!

Pero anoche soñé raro. Un sueño que, una vez despierta, quise seguir recordando, de manera que repasé cada momento en mi cama antes de levantarme intentando guardar todos los detalles. En un primer momento dije: lo tengo q recordar para escribir en mi blog, pero justo depués: no, ya no hay blog... ya no... y ¡ qué lástima me dio!
Del resto, ya sois conscientes vosotros.

Mi padre era un dirigente ecuatoriano. Era un presidente de izquierdas al cual la 'Revolución Sandinista' pro-norteamericana (???) quería liquidar, pero esto ya había sucedido antes. Ahora, en mi sueño, era una especie de 'dejavú' que aceptábamos como tal. Ya sabíamos que a mi padre le cogerían y lo primero le triturarían un dedo con una batidora (como en los 'Goonies', en nuestra infancia), nosotras huiríamos atravesando la vía del tren del patio al porche de enfrente y nos esconderíamos tras las columnas. Ahí a una hermana pequeña le atraparían y le darían golpes con sus metralletas arrestándola mientras un hermano mayor y mi madre huirían (creo, de esto no estoy segura). A mi no me verían y yo estaba detrás de la columna de al lado de la de mi hermana, dándo vueltas a la misma y logrando huir pero impotente de no poder ayudarla mientras le arrestaban, le golpeaban y ella se encogía sobre su estómago de costado en el suelo. Yo lloraría impotente y vería el cadaver de mi padre en un charco de sangre en el porche de enfrente, que eran las escuelas del pequeño pueblo de mi madre. A la izquierda quedaba la Gran Vía madrileña.
Todos estábamos concienciados de esto. Lo aceptábamos y nos estábamos despidiendo entre lágrimas y abrazos, pero cuando llegaban los soldados, esa especie de marines sin rostro, sin rostro como en el cuadro de Goya pero armados con modernas escopetas, y mi padre les ofrecía el dedo para ser triturado, no sé cómo nos rebelábamos, dábamos vueltas a las columnas de ese porche en vez de cruzar al que debíamos y salíamos huyendo Gran Vía hacia arriba. Mi hermana tenía la misma naricita de cuando era pequeña. Era la niña de 5 años con el lazo sobre la cara que hace ya un tiempo fue pero más mayor. Aun así iba en brazos de mi madre. Mi hermano era un chico mayor que yo. No tenía rostro o no lo recuerdo. Mi padre, a la altura del primer teatro de Gran Vía me paraba y me empezaba a decir cosas que le iban mal de su ordenador, cosas que había estropeado y que no nos había dicho, que sabía que iba a morir y que confiaba en mí para arreglárselo. Yo le tapaba la boca llorando y le decía 'calla, calla', porque mi padre y su prolongación en forma de ladrillo informático siempre fue nuestro desencuentro. Y seguíamos huyendo hacia arriba. Mi padre y mi hermano se quedaban atrás y yo seguía a mi madre y mi hermana. Tenía tanto miedo de volver la cabeza hacia atrás que sólo veía mis pies y la calzada que avanzaba y avanzaba. Mirar para atrás era ver morir a mi padre o incluso morir yo. Era una carrera de avestruz: "si no veo yo, ellos no me verán". Seguía a mi madre y a mi hermana. Sabía que a mi padre le habían apresado. Era el destino, él tenía que morir y yo no podía dejar de llorar amargamente mientras huía (siempre la huída). En una bifurcación alzaba la mirada pero mi madre y mi hermana no estaban ya allí. Supuse que habían ido hacia arriba. También sabía, sentía, que habían sido apresadas y que si seguía tras ellas también me apresarían a mí y era tan cobarde que prefería desviarme para salvar mi culo y de pronto una sensación de soledad y desasosiego tremenda me invadía mientras cogía el camino de la derecha. Ya era de noche. Corría, corría, corría por las calles estrechas de casas bajas del pueblo de mi padre. Alguna otra vez habían aparecido estos caminos y casas, que se supone que son de ese pueblo, en mis sueños. Jadeaban los soldados detrás y por fin me adentraba exhausta por una fila de chalets y matojos, esta vez de 'mi pueblo', que quedaban a las afueras de la civilización, justo pegado al camino de piedras y barro que une el puente del poblado de escasos 300 habitantes donde creció mi madre con la estación de tren. Y allí había cientos de gatos y pinchos que me arañaban. Caía a una zarzamora que me abría el tobillo con una raja por donde salía el bulto que tengo desde que en mi viaje a Berlín le dí una patada a un bidón una noche jugando 'a futbol' por la calle. Los gatos me arañaban y maullaban y bufaban furiosos. Por fin lograba deshacerme de ellos pero uno pequeño con forma de zorro rosa fucsia igual que mis calcetines bajitos se sujetaba a mi mano con los dientes y las uñas, y por mucho que lo zarandeaba en el aire seguía mordiéndome y se aferraba a mis dedos haciéndome mucho daño. Se había hecho de día y volvía malherida al pueblo (esta vez era del que partíamos en el sueño, del de mi madre) por el puente, entrando por la carretera. Cojeaba. Se estaban celebrando las elecciones después del Golpe de Estado y mi prima salía del Casino del pueblo tras haber votado. Ella era grotesca. Si de normal no es muy agraciada, salía por la puerta con una cinta en el pelo muy gorda y mal puesta, el pelo marrón inerte despeinado y sucio, la barbilla hacia fuera y la cara llena de granos, gafas gruesas y los pantalones por encima del ombligo. Se agarraba la cintura con los brazos en jarra echando los hombros para delante y hablaba mal, como si fuese retrasada. Me decía que ya había votado y yo, con impotencia, pensaba en mi padre muerto. En que había tenido que morir y ellos no lo sabían o no les importaba, para que ellos hubieran ido hoy a votar. Por la carretera por donde yo había llegado venían con la luz del día mi madre y mi hermana heridas también y nos abrazábamos. Mi madre me decía que a mi hermana le habían torturado y echado aguafuerte en las heridas mientras le preguntaban 'qué sabía', pero que ella había aguantado el dolor como una campeona y todo el rato había contestado que 'no sabía nada' hasta que se dieron por vencidos y la dejaron irse. Me enorgullecía de ella. Sabía que si a mi me hubieran hecho eso hubiera cantado enseguida por miedo al dolor, al sufrimiento y a la muerte (y me ponía nerviosa porque yo hubiera condenado a mi padre), pero ella no es así, ella es valiente, madura...

Y no recuerdo bien el final. Creo que hubo dos, que mi cabeza no aceptó que mi madre dijera 'pobre tu padre, ya sabía que iba a morir' y acto seguido puso otro final alternativo que era algo así como 'sí, pero tranquila, todos hemos logrado salvarnos. Papá y tu hermano también están vivos'. Y nos abrazábamos de nuevo.
Y el despertador había sonado hacía media hora pero no podía dejar la historia sin terminar, no podía dejar el final en duda...

Estoy leyendo 'La plaza del diamante' que trata de la guerra y la posguerra. Del aguafuerte y los milicianos...
En mi última entrada renegaba de muchas personas en este lugar, pero siempre hay alguien que lo escribe y ese alguien tiene su propio subconsciente que no puede dejar de sacar en sueños cosas que se le quedaron grabadas antes, como en "La ciencia del sueño" saliendo después por la noche con 'un poquito de aquí, otro poquito de allá... y voilá'.

Freud dice que hay que matar al padre para superar los traumas, para lograr la libertad de la consciencia...

Qué lástima que no recuerde todos mis sueños.

Este es el principio de un nuevo rumbo en este lugar.
(Para empezar estoy escribiendo apenas pasada la media noche. Un pequeño paso
.)





Old beats, cold beats, I’m just cold meat
Runaway, runaway you want it
Runaway, runaway you want it
Runaway anyway you want it
Runaway, runaway you want it

miércoles, marzo 21, 2007

Basta... basta



ESTOY PENSANDO SERIAMENTE EN ABANDONAR ESTE LUGAR DURANTE UN TIEMPO MUY LARGO...

ESTOY PENSANDO EN TOMAR UN NUEVO RUMBO EN ESTE LUGAR QUE YA CONOCE TANTA GENTE

POR UNOS MEDIOS U OTROS YA HASTA MI FAMILIA HA LLEGADO A ÉL Y YO NO QUERÍA ESO.


NINA OLVIDO NO TIENE FAMILIA
NINA OLVIDO SÓLO EXISTE EN EL ESPACIO-TIEMPO DE ESTE MUNDO PARALELO
NINA OLVIDO AHORA TIENE CARA, RASGOS Y VIDA REAL Y NO ES CIERTO.

RECLAMO MI ANONIMATO, RECLAMO MI LUGAR AJENO A LO QUE HE SIDO SIEMPRE. MI EXISTENCIA ES PARA QUIEN YO QUIERO QUE LA SEPA.

(Y sin embargo esto también lo va a leer quienes nunca debían haber encontrado este lugar)

NECESITO AQUEL ANONIMATO DEL QUE NACÍ HACE YA UN TIEMPO!!!
Y NO QUIERO RE-DIRECCIONAR.
ESTOY PENSANDO EN EMPEZAR A METER SÓLO FOTOS QUE HAYA HECHO Y COMENTARIOS O HISTORIAS PARA ESTAS FOTOS...

¡PERO NO!, ¡NINA OLVIDO NO NACIÓ PARA ESTO!

...YO QUERÍA MI ALTER EGO Y AHORA YA NO TENGO DÓNDE EXPLAYARME...

Lo siento, pero esto ha perdido la gracia...

me da tanta pena...
y sé cómo llegó hasta ellos, lo sé y no fue por mis manos ni mi boca...
¿Hasta aquí he de perder el control?

Quizá vuelva, quizá no...

Nina-Olvido sigue viva... o no.



...More than half an hour before (it) began,
the end of of that lonely blues...

viernes, marzo 16, 2007

Room of white insects (one)


A las 3 de la mañana una cucaracha se paseaba junto a mi mano, justo al lado derecho del teclado del ordenador que apoyaba yo en el suelo y manejaba desde mi cama sin patas. Al principio me pareció una sombra de mi propia muñeca a la luz de la pantalla del portátil e hice la prueba de repetir el movimiento pero no, no había sido mi mano, de manera que levanté, temiéndome lo peor, el ordenador y ahí estaba alargada y negra; muy negra. Chillé en silencio ya que no quería contagiar de insomnio al resto de la casa y tras pensar que en caso de un ataque nuclear ellas sobrevivirían (luego son seres más fuertes que nosotros), mi primera reación fue volver a taparla con el ordenador. Me dije, si se queda debajo por lo menos ya no sale, pero las cucarachas son como fantasmas que atraviesan paredes y bajos de muebles donde apenas cabe un folio y salió por la izquierda de mi teclado. Saltaba en la cama impotente. Salí a por el 'Cucal' pero Irene lo había dejado dentro de su habitación cuando limpió durante el día y no quería despertarla. Es fácil decir "la matas con un zapato", pero sólo el ruido que hacen, el cruijido que conlleva su muerte, me da más terror que el propio bicho. Pensé escasamente en el pasillo y decidí coger la fregona y matarla con ella: eso amortiguaría el sonido de su "caparazón" al partirse y si no moriría ahogada. La dejé bajo la fregona después de cinco segundos apretando. Me fui a dormir al sofá con mi manta del Caprabo y el libro bajo el brazo.
Se me olvidó recordar todas las cosas que había pensado sobre el insecto y lo creí muerto bajo las tiras superabsorventes amarillas de la fregona.

ilusa...

Al despertar la mañana siguiente con el libro caído, la luz de la lámpara del salón encendida y picores por todo el cuerpo provocados por patas negras y pequeñas imaginarias, le pedí a Sandra que por favor matara a mi enemiga. Levantó la fregona mientras yo me rascaba compulsivamente y me escondía detrás de Irene pero la cucaracha ya no estaba allí. Moví toda mi habitación. La rocié con 'Cucal' intoxicando a todo ácaro valiente que habitara en mi cuarto, pero ella no apareció viva ni muerta. Miré esquinas, bajos y rodapiés pero nunca más apareció.
Pensé que quizá había sido producto de mi insomnio, una visión (cuando fui a taparla con el mocho de la fregona estaba desafiante con las patas delanteras levantadas y no sé si eso lo puede hacer una cucacracha).
Me asusté ¿Podría ser un Delirium Tremens?
Pero juro que ella estaba allí. Lo juro. Yo la ví. ¡Yo la tapé!

Sólo sé que desde el lunes temo meterme en mi cama sin patas a dos centimetros del suelo y que por las noches cuando sueño aparecen bichos en cualquier momento por ellos y me hacen encogerme en la cama creyendo que mis extremidades cuelgan por los costados.

Ya no abro la ventana.

Ya no ando descalza.

(De pronto siento mi vida en peligro.)

Cuando se lance la próxima bomba atómica, cuando nos quedemos sin agua que beber, sólo me acordaré de Alexandra (la he bautizado ahora mismo, sí) mientras agonizo. Jodida hija de puta.

Seguro que ahora, mientras me estoy rascando las huellas de sus patas que no dejo de sentir en mi espalda, se está riendo de mi desde su agujero, esperando al acecho para dominar el mundo.

You've got a devil inside. Devil inside.